A la luz de los análisis acerca de los preocupantes resultados de las últimas pruebas PISA, me planteo si también las personas adultas deberíamos preguntarnos sobre nuestra capacidad de atención y nuestro hábito lector. ¿Habrá bajado durante los últimos años?
Me lo pregunto porque me da un poco de vergüenza contar que este verano he intentado infructuosamente leer un libro de filosofía de la educación. No he pasado de 40 páginas. Lo intenté tres veces y por capítulos diferentes, a ver si lo pillaba, pero es que no entendía casi nada, casi todo el rato. Frecuentemente, las frases de tipo “por lo tanto…” que colocaba la autora me causaban estupefacción. Leía las frases anteriores y no conseguía ver la relación de consecuencia entre las reflexiones anteriores y el “por lo tanto”.
Además, crecía la sensación de no saber exactamente “donde quería ir a parar” la autora. En fin, que dejé el libro, con un cierto sentimiento de fracaso, pues se trata de una obra elaborada por una profesional de alto prestigio y celebrada por muchas personas en las que tengo absoluta confianza. ¿Qué demonios me pasa? ¿Estoy perdiendo capacidad de comprensión?
Por otro lado, al leer en los análisis de PISA que los jóvenes tienen dificultades para para concentrarse en un texto de más de 400 palabras, pienso si a mí me pasa algo parecido. No con 400 palabras (seguramente serán bastantes más) pero, como tendencia, observo que a la mínima empiezo a leer en diagonal. ¡Peligro!
Otro detalle: este verano, en mi ausencia, he dejado mi casa durante quince días a unas amigas. Al no estar yo, pensé que debía dejarles indicaciones claras de cómo llegar y cómo funcionan las cosas. Ya sabes: lavadora, microondas, persianas, métodos para evitar el calor (no tengo aire acondicionado), llaves, wifi, televisión, ropa de cama, etcétera.
Puesto que puse fotos, esquemas, titulitos, negritas y letra relativamente grande (todo para facilitar la comprensión), esas indicaciones llenan 8 páginas. No se las leyeron enteras porque “era muy largo”. Y tuvo consecuencias, claro.
¿Somos las personas adultas cada vez más dispersas? ¿Tenemos cada vez más dificultades de atención, concentración, espera…? Si así fuera, los resultados de PISA de los jóvenes de 15 años sumarían una reflexión más, que no sería banal. ¿Hay alguna investigación sobre esto?
Esto es lo que estoy leyendo sobre PISA 2025:
https://sciencemediacentre.es/interpretacion-de-los-resultados-del-informe-pisa-2025
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