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Estuve dos días cargando pilas con un centenar de adolescentes, primero en el Colegio Padre Piquer de Madrid y luego con el IES Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares.

En el primer caso eran estudiantes de Bachillerato y los profes esperaban que una persona externa -ya sabemos que esto a veces funciona- les motivara hacia el aprendizaje-servicio. De hecho, ya contaban con experiencias esporádicas de acciones solidarias, pero querían dar un paso más.

En el segundo caso era un grupo más heterogéneo de estudiantes desde 1º de la ESO a 2º de Bachillerato, a razón de cuatro por nivel educativo, que actuaban como representantes de sus grupos, todos ellos ciertamente veteranos en el aprendizaje-servicio: El IES Cardenal Cisneros ya ha merecido Premios ApS durante dos años consecutivos.

Aquí el objetivo no era motivarles, puesto que ya lo están y mucho, sino poner en valor sus experiencias desde una mirada externa como podía ser la mía.

En ambos encuentros lancé a los jóvenes la misma pregunta: Qué os parece ¿las personas somos de naturaleza más bien egoístas o más bien generosas? 

Me sigue sorprendiendo -y digo “sigue” porque es una constante- que la mayoría suele decantarse por el egoísmo.Tal vez esta respuesta sólo sea el reflejo del rechazo general de los adolescentes hacia la sociedad en la que están inmersos.

Pero no deja de ser curioso y contradictorio, porque lo que vi estos dos días son ejemplos notables de generosidad, que ciertamente contradicen la idea extendida de que los jóvenes son hedonistas, insolidarios o desconsiderados.

Entonces, ¿por qué creen estos adolescentes que las personas, en general, son más bien egoístas? ¿Porque siendo ellos generosos están sin embargo rodeados de un entorno claramente egoísta? ¿Porque a pesar de ser generosos no perciben la generosidad en los demás? ¿O bien son personas generosas que desconfían de la generosidad de todos, la suya y la de los demás?

Yo diría más bien que estos jóvenes son personas generosas que tienden a sobredimensionar el egoísmo que rechazan, tal vez como resultado del desasosiego que les produce.

Pero la buena noticia es que la generosidad se contagia y se multiplica. No hay que temer al egoísmo. Y una buena prueba de ello son los excelentes proyectos que año tras año van tejiendo, motivando e inspirando a otras personas. Dejo aquí algunos ejemplos:

Conjunto de Proyectos de aprendizaje-servicio en Alcalá de Henares

Olimpiadas Solidarias 2018

ApS Magistral

ApS Su vida corre por tus venas

 

 

 

 

 

 

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