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Hace apenas unos días recibí un emotivo email de Enrique Gómez, uno de los  profesores CPA (Con Pilas Alcalinas) del IES Marqués de Santillana.

Enrique contaba que este curso los chicos y chicas del Aula de Compensación Educativa están fabricando en carpintería pequeños teatros japoneses, llamados Kamishibai, en los que narran cuentos de una forma muy original, y poesías dramatizadas y acompañadas con beatbox de la poetisa Gloria Fuertes.

También han fabricado jabón para trabajar los hábitos de higiene entre los más pequeños, porque dentro de los jabones están escondidos pequeños juguetes, que sólo podrán descubrir si trabajan en equipo y se lavan todos las manos, pues se trata de grandes pastillas de jabón transparente y con figuras divertidas.

Y  para redondear, dice Enrique,  hacemos un guiño a mis queridos “Payasos de la Tele ” y llevamos el circo a las aulas a través de una nariz roja y guiones de esos grandes artistas. Este proyecto se llama Contar para Contar, jugando con las palabras para que a la vez que contamos historias, poesías… cuenten con nosotros.

También jugaban con las palabras el año pasado, cuando impulsaron Servir para Servir, un proyecto luminoso donde los haya, puesto que en este caso los chicos y chicas del ACE construyeron mesas de luz para mejorar los aprendizajes de las escuelas infantiles del territorio.

En ambos proyectos siendo útiles a los demás es la manera como los chicos y chicas recuperan su autoestima y toman conciencia de que realmente sirven y cuentan.

Esta es una de las cosas bonitas que nos trae la vida, el tipo de respuesta que doy cuando la gente me pregunta si me gusta mi trabajo y si no estoy ya hasta las narices de viajar arriba y abajo.

Las cosas que, –como decía Carles Capdevila en su último artículo– vale la pena contarnos a nosotros mismos cuando nos vamos a dormir:

Cada día de nuestra vida tiene dos versiones, la cara A y la cara B. Y como está de moda la queja, y pensar que los demás tienen más suerte y que nunca recibimos lo que merecemos, solemos meternos en la cama cargados de reproches contra el mundo. Si piensas bien y lo trabajas, cada día te ha traído cosas buenas, aprendizajes enriquecedores. Y si los vas recordando, si construyes un relato cierto sobre la parte positiva de lo que te pasó ayer, saldrás a enfrentarte al hoy con más ganas.

 

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