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Estoy absolutamente enganchada a El cuento de la criada. Es sobrecogedora y pesimista hasta la extenuación… pero creo que es una serie impactante que pasará a la historia. Para mí, la mejor de las que he visto hasta el momento, a pesar de dejarme con el corazón en un puño y las lágrimas a punto de saltar al final de cada episodio.

No digo que la puesta en escena no tenga nada que ver. El ritmo, las coreografías visuales, la elección de los colores y los paisajes, el rojo sangre de las túnicas de las criadas, la música… todo influye, sin duda. Pero lo más terrorífico es que parece un futuro de pasado mañana, no de dentro de cien años.

«No hay que bajar la guardia, los derechos de la mujer pueden sufrir una regresión», ese sería el mensaje, mejor diría, el grito, de la autora, Margaret Atwood. ¿Exagera? Pienso que no. Todo puede estropearse, porque todo debe cuidarse y si no lo hacemos, la indiferencia, la despreocupación o la soberbia («eso nunca nos va a pasar a nosotros») se convierten en terreno abonado para la injusticia y la violencia.

En educación hay mucho que hacer, en todos los frentes y en todos los formatos. Ni todo pasa por la escuela, ni todo pasa por trabajar de manera específica -que también- contenidos, programas o proyectos «militantes» acerca de la igualdad de oportunidades y respeto entre hombres y mujeres.  De hecho creo que la lectura de la novela de Atwood o el visionado y análisis de la serie es una contribución innegable de la literatura y los medios de comunicación a la causa del feminismo.

Hoy acabo de abrir la pestaña de proyectos Equidad de Género dentro de la de Experiencias de Aprendizaje-Servicio. Cada vez tengo más en mi colección, lo cual no puede ser casualidad. Además, el cajón de proyectos sobre Derechos Humanos empezaba a estar saturado. He añadido en esta nueva pestaña el Decálogo sobre ApS e Igualdad de Género elaborado por la Comisión de Género de la Red Española de Aprendizaje-Servicio.

A pesar de ello, en tanto que el aprendizaje-servicio se inspira en la ética del cuidado, proporciona a los chicos y chicas la vivencia de valores y actitudes alternativos al machismo, sea cual sea el tema del proyecto en el que están trabajando, y por tanto, les dota de armas para enfrentarse al machismo -pequeño y grande- de cada día así como a la amenaza de un machismo elevado al cubo que no sería sólo letal para las mujeres, sino para toda la humanidad.

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