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Me encantó el símil del póker que puso José Antonio Marina el viernes en el 8º Encuentro Estatal de Aprendizaje-Servicio en Valencia.

Una puede tener malas cartas, pero jugarlas bien y ganar. Igual lo contrario: te tocan buenas cartas, las desaprovechas y pierdes. Por lo tanto, hay que aprender a jugar lo mejor posible con las cartas que se tienen.

Aprender a jugar bien con lo que se tiene es básico para el mundo futuro que ya tenemos encima, y que Marina definió como VUCA, las siglas en inglés de volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Para ello Marina nos animó a redescubrir las virtudes en educación, sin las cuales los valores humanos pueden quedarse sólo en enunciados teóricos.

Las virtudes son las fortalezas que empujan a la acción: la valentía, la generosidad, la compasión, la paciencia, la amabilidad, la prudencia… Nos permiten jugar bien las cartas que nos da la vida.

Y también nos ayudan, como pequeños y sólidos ladrillos, a construir los valores en los que creemos: la justicia, la igualdad, la paz, la solidaridad… aspiraciones utópicas e inspiradoras a las que no debemos renunciar.

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