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¿Cómo puede ser que los responsables políticos no parezcan saber absolutamente nada de lo que está pasando y nada de lo que se debe hacer?

Si nuestro país fuera una empresa que hace aguas… ¿no exigiría el consejo de administración al gerente contratado que haga un buen diagnóstico, trace unos objetivos claros y proponga unas medidas evaluables y coherentes para alcanzarlos?

Desde mi punto de vista, y perdón si la analogía es demasiado burda, nosotros, la ciudadanía, somos el consejo de administración, y los gerentes que dirigen la nave son los políticos a los cuales hemos “contratado” por un período de cuatro años prorrogables si lo hacen bien.

Bueno, pues no lo entiendo. Tanto máster no sé dónde y tanta historia y resulta que ni siquiera saben hacer planes.

Señores políticos: ¡queremos un plan! Sencillo, sincero y claro. Y que además explique cómo lo haremos para no caer otra vez en los mismos errores.

Si no les gustan las propuestas concretas y rotundas que ya se están aportando desde expertos y colectivos como ATTAC,  Intermon Oxfam, el señor Paul Krugman, o el señor Christian Felber, pues pongan otras que sean mejores.

Pero demuéstrenlo, porque estamos hasta las narices de tanto empecinamiento con la austeridad, cuando lo único que hemos conseguido es aumentar la pobreza y contraer el consumo. Ni siquiera un capitalista acérrimo puede estar contento con tanta tristeza en el mercado.

¿Será verdad que la mayoría de nuestra clase política forma parte de una élite extractiva, como denuncia César Molinas?

No estoy segura al cien por cien, pero Mouseland, la fábula difundida por el canadiense Tommy Douglas me parece hoy más actual que nunca.

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