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Si tenemos el país del paraíso, ¿por qué no tener la sociedad del paraíso?… Con estas palabras Gabriel Jaime Arango concluía ayer su aportación al diálogo Educación y ciudadanía en contextos urbanos.

Repasó los últimos años de la historia de la democracia en Colombia y dibujó un proyecto político alternativo, en el que la ética debe ir necesariamente unida a la política.

Fue una mirada colombiana que complementó Joan Manuel del Pozo, poniéndonos en guardia contra la indiferencia. Con ella se pierden dos pilares de la democracia: el respeto a la dignidad individual y el fomento del compromiso comunitario.

Bajo este enfoque, Joan Manuel nos alentó a crear el mejor instrumento para la democracia: el clima ético, y a recuperar un discurso de los denostados sofistas: hay que formar a la ciudadanía en lo hermoso y en lo bueno, en la belleza y la bondad.

Este debate, en el marco del Consejo de Coordinación Pedagógica de Barcelona, tuvo también un colofón de lujo: Niyeret Vásquez, Alexandra Castrillón, Luis Alirio Calle, Carlos Uribe, Jeison Castaño (Jeihhco) y Jorge Melguizo  nos emocionaron con sus reflexiones y practicas de Medellín.

Como la canción que nos regaló el rapero Jeihhco, el centenar largo de personas reunidas en este acto comprobamos una vez más todo lo que se puede aprender de Colombia, porque, además de belleza, aquí sí hay amor.

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