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Me encanta el juego del amigo invisible de todas las Navidades. Pero este año estoy saboreando regalitos de amigos bien visibles. Regalos espontáneos que me llenan la cabeza de ideas, en definitiva, que florecen.

Juanse me regaló una sugerencia para mis presentaciones en powerpoint. Me dijo: entras demasiado bruscamente en el tema, sería bueno meter algunas imágenes previas que provocaran la reflexión, que apuntaran al por qué, a la finalidad de la educación.

Pensándolo bien, tenía razón, así que me puse a corregir las presentaciones y ahora están mucho mejor que antes. Te dejo la más corta para que lo compruebes.

Gonzalo me enseñó como funciona el Prezi, una manera diferente de hacer presentaciones, más moderna y resultona que el powerpoint. Yo tenía algunas manías, pensaba que mareaba un poco y al final desorientaba y no compensaba, pero Gonzalo me convenció de que puede ser una buena herramienta.

Laura me envió por email una frase de Marcel Proust: El verdadero descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos, sino en tener nuevos ojos. La frase tenía que ver con una reflexión que habíamos estado compartiendo en el seminario de formación de formadores: el aprendizaje-servicio no es un invento, es un descubrimiento.  ¿Qué más se nos puede ocurrir si, después de conocer la frase de Proust, ponemos puntitos suspensivos después de descubrimiento…?

Agustí me ha enviado un vídeo sobre el Biblioburro, una experiencia fantástica y sencilla (casi todas las cosas fantásticas lo son). Espero ir a Colombia este próximo año, y el vídeo me ha acercado un poco más a su geografía física y humana, de la que tenemos mucho que aprender. ¡Gracias a tí también, Agustí!

Y hace un montón de años, mi abuela me regaló una habilidad: me enseñó a crear bolas de olor con naranjas pinchadas con clavo. Es muy fácil: toma una naranja pequeña (sino, te vas a hartar) y ves hundiendo los clavillos (la especia, claro está) hasta la cabeza, cubriendo la totalidad de la piel de la naranja, de manera que estén todos apretados y al final se convierta en una bola marrón.

Mucha gente no adivina que se trata de una naranja, porque, de hecho, no se ve. Desprende un perfume estupendo que dura todo el invierno. La naranja no se pudre, por la acción conservante del clavo. La foto muestra esta planta tropical.

Este fue mi regalo de amiga invisible estas Navidades.

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