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Estuve en la Fiesta Mayor de Amayuelas de Abajo, compartiendo amistades, música, debates, productos ecológicos y muchas cosas más con Jeromo, uno de los motores de la Universidad Rural Paulo Freire.

El viernes 22 de enero empezó la celebración con un foro sobre El arte como herramienta de transformación social.

Fue en este espacio donde Mercedes, del grupo de teatro Alkimia 130 reivindicó el disfrute de la belleza para todas las personas que aspiran a cambiar el mundo, argumentando que la belleza es nutritiva.

Y ciertamente, Amayuelas es un entorno ideal para nutrirse de belleza. La belleza de lo sencillo, lo auténtico, lo natural, lo alejado de cualquier sofisticación innecesaria.

La belleza de las casas bioclimáticas, de las lentejas, la caldereta, la miel y el orujo, de las ovejas que cultivan la tierra sin saberlo, de los milanos vigilando los campos, del románico austero, de la música rotunda y vibrante de Papa Swing para cerrar las fiestas.

Me fuí de Amayuelas con saberes nuevos y amistades nuevas, alimentada por la belleza de un proyecto que se define como una nueva utopía.

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