Entre las muchas nuevas palabras que hemos aprendido en esta semana intensa en Medellín,  éstas dos se llevan la palma.

Además coincidimos el viernes 4 de marzo con las elecciones a estos cargos estudiantiles en los institutos, en total casi 1700 estudiantes, lo que no está nada mal.

A ver si lo hemos entendido bien: El personero es la voz de los estudiantes de un instituto, el que defiende sus derechos.

Y el contralor es quien vigila que se inviertan adecuadamente los recursos del presupuesto participativo que le tocan al instituto.

En conjunto, si todo el mundo se lo toma en serio, que es lo que parece, no cabe duda de que se trata de un laboratorio de democracia.

La verdad es que volvemos a casa con un diccionario repleto de términos originales, como manivacío, que significa ir con las manos vacías,  y también de nuevos conceptos, como personeros y contralores.

Para no desentonar, los catalanes nos hemos inventado palabras nuevas durante esta semana. Quisimos decir educadores y nos salió educaderos

Fantástica y además, muy acorde con todo lo que estábamos viviendo. ¿A que es sugerente?

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