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Mont Perdut 2013Creo que ya he escogido algunas bandas sonoras para este año.

Nada nuevo, porque tengo un apego increíble a algunas que no pararía nunca de escuchar, aunque siempre se renuevan con imágenes y sentimientos diferentes…

Aquí comparto mis cinco piezas indispensables:

Tears in heaven, de Eric Clapton, recordando a Vincenç y a Núria, los amigos que se fueron inesperadamente. Parece una plegaria. Para mi es una canción de despedida, porque no estuve a su lado cuando marcharon.

The memory of the trees, de Enya. Solíamos poner este CD cuando íbamos a la Sierra de Guara. Es la música para adentrarse en la naturaleza, respirar con los árboles, sentir que las rocas también están vivas y absorber su sabiduría.

Proud Mary, de Creedence Clearwater Revival. Aunque la versión de Tina Turner es probablemente la más conocida, me quedo con la vieja banda de rock, que me ayudará a superar la prueba física de este año: la carrera de diez kilómetros.

Cannibals, de Mark Knopfler. Humor y ritmo maravilloso en esta canción especialmente indicada para enfrentarse a un día de clase con mis alumnos. ¡Nada como la percusión a la hora de alimentar el optimismo y la confianza en los jóvenes!

Another day in paradise, de Phil Collins. Para no olvidarme que, pese a todo, soy una privilegiada: vivo en un país sin guerras, como tres veces al día, y tengo un lugar donde dormir cada noche. Lo que no pueden decir dos tercios de la humanidad.

 

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