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¡No se puede ascender al Himalaya sin antes subir una montañita de trescientos metros!

Hace pocos días corrí la carrera de 5 Km de la Maquinista. Por el momento, éste es mi nivel, ¡aunque espero mejorarlo!.

Corrí con Susana y con Montse, que completaron la opción de 10 km y, de hecho, ya corren la media maratón. Hace apenas cuatro años no corrían.

Lo consiguen porque se entrenan y porque les gusta, disfrutan y encuentran sentido a correr. Esto es el entrenamiento: empiezas con un poco de esfuerzo y vas subiendo la dificultad y proponiéndote retos.

El concepto de entrenamiento encaja con la relación entre emprendimiento y aprendizaje-servicio. Es lo que expliqué el miércoles pasado en la jornada Contra les crisis, innovació i empreneduria, organizada por la Fundació Escola Cristiana: Las pequeñas y grandes prácticas de aprendizaje-servicio entrenan, musculan, fortalecen, para poder emprender retos cada vez más complejos.

Puse tres ejemplos de chicos y chicas que se están entrenando a emprender a través de excelentes proyectos ApS: los que organizan su propia campaña de donación de sangre; los que se inventan un programa de televisión con reportajes de entidades sociales a las que ellos mismos han grabado; los que montan una carrera solidaria en su barrio y buscan financiadores por kilómetro recorrido.

Tuve el placer de compartir la mesa con Maria Batet, de Valors d’Emprendre y con Óscar Sánchez,de la Fundació Escola Emprenedors. Ambos aportaron su reflexión, su energía y su praxis en el empeño de dar confianza a los jóvenes en que son capaces de tirar adelante sus proyectos y provocar cambios.

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