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Me encantan las clases magistrales cuando valen la pena. Cuando estás escuchando a una persona que habla con claridad, no hincha su discurso de retórica prescindible, no aburre a las ovejas y, en cambio, te aclara y ordena las ideas y te aporta cosas nuevas. Así da gusto callar y escuchar.

El pasado 4 de junio tuve la suerte de disfrutar de Més enllà del COVID-19: reflexions ètiques, una estupenda conferencia online de la filósofa Victoria Camps, ofrecida por  el colectivo L’H-Espai de Debat. Me gustaría compartir las notas que tomé de esta lección magistral.

La ponente dividió su intervención en tres grandes apartados:

  • Lo que hemos descubierto durante el confinamiento
  • Los valores morales que han emergido
  • Los cambios que necesitamos en nuestro entorno post-coronavirus

Los descubrimientos

Nos hemos descubierto vulnerables. Hemos descubierto la incertidumbre y el miedo frente a algo desconocido que no podemos dominar ni siquiera comprender muy bien todavía. No podemos con todo. No tenemos todas las respuestas ni soluciones. Esto nos ha hecho un poco más humildes.

Hemos descubierto que somos interdependientes, no autosuficientes. Arrastramos el marco mental del pensamiento moderno, que en su momento puso el foco en el individuo, su autonomía y su libertad y que, si bien representó un avance, comportó también el riesgo de no reconocer la interdependencia que tenemos los unos de los otros. Tal vez ahora se nos ha caído la venda de los ojos.

Hemos descubierto la vida en comunidad, en una explosión cívica insólita.

Hemos descubierto a las personas invisibles y la importancia de los servicios esenciales que desarrollan y que no son los más reconocidos ni los mejor remunerados.

Hemos descubierto que muchas cosas que creíamos necesarias no lo son tanto. Hemos vivido con menos consumo, compras, viajes.

Hemos apreciado lo mucho que significa el Estado del Bienestar.

Los valores emergentes

Sin duda hay que destacar la solidaridad intergeneracional que se ha reforzado en las familias que están asumiendo la protección de sus mayores, a pesar de la contradicción que representa la negligencia detectada en algunas residencias de la tercera edad. Una negligencia que Victoria Camps califica de involuntaria, en tanto que no se ha debido a la voluntad de los trabajadores sino a las condiciones de trabajo y recursos en estos centros asistenciales.

El valor del cuidado. Citando a Carol Guilligan: el cuidado es tan importante como la justicia. Se trata de un valor oculto, de la vida privada, propio casi en exclusiva de las mujeres. No es un valor sólo del ámbito sanitario, sino que impregna otros ámbitos y hay que repartirlo.

El valor de la responsabilidad, en gran parte motivado por el miedo al contagio, la enfermedad y la muerte. Pero ha quedado claro que todos debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad en que la situación mejore y esto ha de continuar y reforzarse todavía más en el periodo de desescalada.

El valor de la profesionalidad, sobre todo en el ámbito sanitario. Se ha puesto d emanifiesto que ser un buen profesional no es sólo ser una eminencia, sino que incluye otros valores, como la generosidad, cosa que hemos apreciado notablemente.

Los cambios necesarios

Victoria Camps señala la importancia de un cambio profundo de actitud, de mentalidad, de cultura, para afrontar el futuro.

Tomar conciencia de nuestra dependencia. Si en la época de la globalización esta percepción ya ha sido necesaria, ahora todavía con mayor motivo: la crisis nos ha mostrado que no vamos a resolver nada en solitario.

Dar importancia al trabajo reproductivo. Tradicionalmente ha sido el trabajo productivo el valorado y remunerado, causando un grave daño en la vida de las mujeres. No en vano el año 2019 es el que registra en nuestro país la tasa más baja de nacimientos. El trabajo reproductivo hay que valorarlo y repartirlo, porque es básico, no prescindible.

Convertir en prioritario el Estado del Bienestar y consolidarlo.

Convertir también en prioritaria la investigación científica.

Construir una vida más sostenible, más lenta, más humana… una vida de calidad.

Los necesarios cambios institucionales, legislativos, políticos, estructurales, deben ir acompañados de cambios actitudinales y de comportamiento, siendo el civismo uno de los valores clave.

Agradezco al colectivo L’H Espai de debat la oportunidad que nos ofrecieron con esta conferencia de Victoria Camps. En tiempos de tanto ruido, interferencias, gesticulaciones, fake news, agresividad… se aprecia muchísimo callar y escuchar a una persona sabia.

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