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¿Seremos capaces de recuperar o descubrir la gracia propia que tiene caminar? Después de tanto tiempo confinados, sería una lástima volver a caminar sólo para ir a comprar, para ir a ver a alguien, para ir al cine… caminar sólo como trámite inevitable para hacer otra cosa «más importante».

Pero cuando sólo caminamos como instrumento para lo que viene a continuación nos perdemos la mitad de la película y a lo mejor esto ya no nos lo podemos permitir.

Caminar, aunque sea por la ciudad, incluso aunque sea en el centro de la ciudad, como cantaba Petula Clark en los años 60, puede ser una estupenda oportunidad de disfrutar de la naturaleza rebelde que asoma entre los resquicios de las baldosas, la armonía o falta de ella en los edificios, la gente, las conversaciones pilladas al aire, la luz, el viento…

Y entrar en los detalles, como por ejemplo las diferentes especies de árboles. En el entramado urbano de Barcelona hay más de 150.000 árboles, muchos de ellos singulares, que en esta primavera forman en algunas calles auténticos túneles vegetales. Y si cuentas los del Parque Natural de Collserola resultan  1,4 millones de árboles. ¡No está nada mal!

Otro detalle curioso a descubrir son los ornamentos arquitectónicos de muchos edificios, como por ejemplo las mil caras de la Barcelona Modernista que ha recogido el artista Jordi Barba en su web.

Yo ya estoy soñando con el primer día que podamos caminar largo rato. Para no hacer otra cosa que caminar. Me apetecen kilómetros y kilómetros sin tener que tomar ningún transporte, o si acaso el mínimo indispensable.

He seleccionado 5 rutas para caminar disfrutando de la ciudad y de sus límites naturales: la montaña, el mar y los ríos Besós y Llobregat, contando que se sale del centro de Barcelona, donde ahora vivo.

  • La «directísima» al Tibidabo (Parque Natural de Collserola): Una ruta lógica, muy en línea recta y esforzada, puesto que cubres un desnivel de casi 500 metros en unos 8 km. Yo subiría por la calle Balmes, Avenida Tibidabo, Pie del Funicular (todo este trozo asfaltado). Y luego tomaría una red de caminos que, cruzando la Carretera de les Aigües, te llevan al Observatorio Fabra y de allí ya hacia la cima. Miquel Pucurull ha escrito una descripción deliciosa de las señoriales casas unifamiliares que te encuentras en la Avenida Tibidabo. Cuenta que luego, con el regreso, vas a sumar 16 km.
  • El Castillo de Montjuic y el Fórum: le tengo cariño a esta ruta, que fue la primera de la tradición de excursiones periódicas que iniciamos hace más de diez años con un grupo de amigas. Son 10,4 km, más o menos, ida y vuelta. El punto más alto es el mismo castillo, a 173 m. Yo bajaría hacia la Gran Vía e iría todo recto hasta Plaza de Espanya. Desde aquí subes por la montaña hasta el castillo. En general está asfaltado e incluso con escaleras mecánicas en algunos tramos. Desde el castillo bajas hasta el puerto y luego sigues todas las playas de la ciudad hasta el Fórum, volviendo por la Diagonal en ligera subida.
  • Las escaleritas de Vallvidrera. Otra manera de subir al Parque Natural de Collserola que tiene su gracia, o a mi me lo parece, es la Drecera de Vallvidrera (el atajo de Vallvidrera) aunque es poco recomendable si se sufre de las rodillas. Bueno, pues yo subiría por la Vía Augusta hasta la estación del metro del Pie del Funicular. Un poco más adelante aparecen las famosas escaleras, que te cubren 1,5 km salvando 180 m. de desnivel en 361 escalones. Poca broma. Vas a salir a la estación de Vallvidrera Superior, con lo que ya estás en este barrio. Desde aquí te quedan sólo 1,9 km pudiendo abandonar el asfalto si tomas en cuanto puedas a mano izquierda el camino tradicional que sube al Tibidabo, la cima de Collserola.  En total, habrás cubierto unos 18 km ida y vuelta si bajas por el mismo lugar.
  • De Barcelona a Montgat por las playas. Bueno, esta es una ruta bastante larga (casi 30 km si se hace de ida y vuelta) para disfrutar del mar. Yo bajaría por el bonito paseo Sant Joan hasta el parque de la Ciutadella y lo rodearía por la calle Wellington hasta la Avenida Icaria y de aquí hasta el puerto olímpico y la playa Nova Icària. Luego vas encadenando playas: Bogatell, Marbella, Nova Mar bella, Llevant… hasta el Fórum. Atraviesas éste hasta un bonito puente por encima del puerto de Sant Adrià del Besós y sigues hasta topar con el río y cruzarlo por la Avenida Eduard Maristany. Una vez cruzado te diriges hacia la playa de Badalona y resigues todo su paseo marítimo hasta llegar al siguiente municipio, en la estación de tren de Montgat Nord. ¡Confieso que cuando la hice tomé de vuelta el tren después de un aperitivo con olivitas y cerveza!.
  • El camino del Llobregat. ¡Otra ruta bastante larga, medio urbana – medio rural!. Hay que atravesar Barcelona hasta L’Hospitalet de Llobregat y allí recorrer un camino de ida y vuelta por los márgenes del río Llobregat. Yo lo haría cruzando los barrios de l’Esquerra de l’Eixample y Sants (Barcelona) y Santa Eulalia y Bellvitge (L’Hospitalet de Llobregat) llegando al Hospital de Bellvitge. Hasta aquí son unos 9 km. De una zona de aparcamiento sale el caminito que te lleva al río, está marcado. Una vez allí estarás en su margen izquierdo. El camino remonta el río y al llegar un puente que es como una pasarela para caminantes, lo tomas, atraviesas el río y vuelves por el margen derecho, pasando por el Parc Agrari del Baix Llobregat. Luego el camino llega hasta la Autovía de Castelldefels  y la resigue por su izquierda dejándote de nuevo en el hospital. Este caminito de ida y vuelta son unos 8 km, de manera que si haces todo el retorno al centro de Barcelona habrás cubierto una distancia de unos 26 km, eso sí, sin desnivel apreciable.

En fin, no se si después del confinamiento me va a dar el cuerpo para todo, pero por si acaso me voy entrenando, mientras escucho These Bootes are made for walking, otro clásico de los años 60.

 

 

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