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Dentro de un mes vamos a celebrar el XII Encuentro Estatal de Aprendizaje-Servicio en Pamplona. Llevamos ya doce años compartiendo el camino y la ilusión de promover una educación comprometida con el entorno.

Cada vez somos más y tenemos más ganas. Y es de justicia reconocer a aquellas personas que desde la discreción han sido claves en este desarrollo. Como Josep Maria Puig.

La huella del Josep Maria en el proceso de difusión del aprendizaje servicio en España no se debe buscar en número de intervenciones, ponencias, visitas, congresos y actividades similares. En mi opinión (¡y contra mi voluntad!), Josep Maria no se ha prodigado mucho fuera de Cataluña. Al menos, no todo lo que la gente de otros territorios deseaba.

La huella Puig se encuentra, de manera muy explícita, en su producción pedagógica y el respeto que ésta siempre provoca en los lectores ávidos de fundamentos pedagógicos claros y bien estructurados.

Repasemos. El primer libro sobre aprendizaje-servicio que coordinó Josep Maria fue también el primero publicado en nuestro país. Contenía la definición de aprendizaje-servicio que con el tiempo se ha hecho clásica. La publicación en castellano en 2006 por parte de Ministerio de Educación y el hecho de que se descargara en Internet facilitó que fuera reconocida a nivel internacional como la definición de los españoles (sic).

Si bien solemos atribuir esta definición al Centre Promotor d’Aprenentatge Servei, el chef que la cocinó fue Josep Maria. No le gusta que lo digamos … pero confieso que en esto no le hago caso y no sólo por hacer justicia, sino porque revelar el autor otorga autoridad moral (valga la redundancia) al concepto.

Esta definición y toda la carga pedagógica y filosófica que lo envuelve ha sido el principal alimento teórico del aprendizaje servicio en España. En este sentido, la Red Española de Aprendizaje-Servicio ha podido crecer desde sus inicios en el 2008 con un buen alimento: un caldo nutritivo que la fortalecía y la otorgaba seguridad.

Pero aparte de esta huella bien visible, considero más interesantes todavía las huellas invisibles: las que no se encuentran documentadas en ningún libro, ni artículo publicado, ni congreso celebrado, sino que forman parte de una cultura o estilo de hacer sutil y intangible que irradia Josep Maria, le guste o no.

Una de estas fuentes de influencia se puede ilustrar con la imagen de un paraguas. El concepto de aprendizaje servicio ha sido de buen inicio abierto, flexible y con capacidad de cobijar enfoques y sensibilidades diversas. ¡Nada de dogmatismos desmoralizadores y excluyentes!

Esta capacidad de abrir y cobijar es muy propia de Josep María y del ambiente de trabajo que sabe generar a su alrededor. En 2004 y 2005 cuando empezamos a desplegar el Centro Promotor podíamos haber reproducido la endogamia típica de muchas organizaciones de nuestro país. En buena parte no caímos gracias al liderazgo en el grupo de Josep Maria, siempre orientado a compartir conocimiento.

No nos pusimos intransigentes en el concepto, sino que, más bien, abrimos las puertas y invertimos más energía en rastrear las experiencias de aprendizaje-servicio que existían en el territorio, aunque no se hubieran bautizado como tales que en colocar un embudo para que sólo entraran las prácticas excelentes.

Mostramos a los educadores la oportunidad del aprendizaje-servicio que, por supuesto, alguna vez ya habían llevado a cabo. Y lo hicimos sin la prepotencia de quien desvela la gran verdad absoluta, sino con la ilusión de descubrir juntos una riqueza presente o embrionaria en la historia pedagógica de las escuelas y las entidades sociales.

El estilo abierto y acogedor, nada dogmático, de Josep Maria a la hora de esparcir el concepto de aprendizaje-servicio ha impregnado también la Red Española de Aprendizaje-Servicio. Lo más sorprendente es que este talante se ha generalizado sin, aparentemente, que Josep Maria hiciera nada especial para que esto sucediera. El paraguas como modus operandi se ha extendido más allá de Cataluña porque el Centre Promotor de Aprenentatge Servei fue la organización veterana -y por tanto, referente- que lo abría.

En el momento actual la Red acoge 17 grupos territoriales, en los que están representadas 125 entidades o instituciones, de las cuales: 44% son entidades sociales; el 26% son centros educativos; el 25% son universidades; el 11% son ayuntamientos y el 9% son centros de formación del profesorado. Es fácil imaginar que sin la inspiración de un espíritu fraternal y acogedor como un paraguas la Red podría haber sido un guirigay!

Casi lo mismo ha pasado con la segunda huella invisible, que se puede ilustrar con la imagen de un ventilador, una metáfora transmitida explícitamente por Josep Maria en Cataluña que se ha traspasado vaporosamente a otros territorios.

El ventilador significaba no querer apropiarse del concepto. Al contrario: se trataba esparcirlo para que prendiera fuera del campo de acción  de las personas que lo sembraban, incluso llegando a perder el control. Esta no-apropiación es bastante infrecuente, en particular en los círculos académicos, donde el descubrimiento o elaboración de un concepto o línea innovadora se puede vivir como un filón de relevancia profesional, y, por tanto, necesitada de un cierto «copyright» .

Pero la finalidad era difundir el aprendizaje-servicio y el hecho de no apropiarse de él era precisamente la garantía de poder extenderlo: todo el mundo tenía que hacerlo suyo, todo el mundo le debía poder «customizarlo», todo el mundo tenía que sacar tajada, salir ganando.

Y, viendo lo que nos espera la semana del 10 al 14 de diciembre en Pamplona, no hay duda de que el ventilador está funcionando!

Resumiendo: Josep Maria Puig ha aportado el  contenido (el caldo) y el estilo de hacer (el paraguas y el ventilador). Lo ha hecho a su manera, es decir, sin hacer ruido e intentando que no se notara demasiado. Pero su prestigio profesional y personal hacen realmente difícil pasar por alto esta influencia, a la que muchas personas, muy diversas y de muchas procedencias, le están muy agradecidas.

Lo siento, Josep María: ¡en más cosas que las que quisieras, no pasarás desapercibido!

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