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Dice el veterano atleta Miquel Pucurull que correr siempre es una experiencia individual.

Tiene toda la razón. Aunque en un entrenamiento suele ser diferente, mi experiencia confirma que en la carrera-carrera, es decir, el día D y la hora H, no suele ser buena idea que una se adapte al ritmo de otra persona. No todo se puede compartir y cada una tiene su reto consigo misma.

Por esa razón acompañé a mi amiga maratoniana Montse Pérez a la Media Maratón de Valencia, pero no la corrí. No me había entrenado ni física ni mentalmente para ello.

Me busqué mi propio recorrido, bastante relajado esta vez, el circuito de 5 Km del Jardín del Turia. Lo conocía un poco de haber recorrido algún tramo ida y vuelta, pero no lo había disfrutado entero todavía.

¡Me encanta el Jardín del Turia! ¡Qué gran conquista ciudadana para Valencia! Y pensar que en los años 60 estaba previsto que el cauce del río se convirtiera en un eje de comunicaciones entre el puerto y el aeropuerto…

El proyecto de un escaléxtric en medio de la ciudad se convirtió a mediados de los 80 en uno de los parques urbanos más grandes de Europa, gracias a la visión y la determinación de los vecinos en conseguir una ciudad más amable con una mayor calidad de vida.

El ambiente del Jardín del Turia es extraordinario, porque el diseño del parque está pensado precisamente para disfrutar al máximo la naturaleza, la luz radiante y el tiempo habitualmente benigno de la ciudad.

Corredores, paseantes, bailarines, familias celebrando cumpleaños infantiles, practicantes de yoga, ciclistas y todo tipo de deportistas encuentran su espacio y su tiempo en el Jardín del Turia. Aunque se corra en solitario, se comparte intensamente con el resto de visitantes la alegría de vivir, cada cual a su manera.

Valencia decidió hace tiempo adoptar la práctica de la carrera (me resisto todo lo que puedo a llamarla running) como eje inspirador y señal de identidad.

Y como vimos este fin de semana en la Media Maratón, todo el mundo parece emplearse a fondo en ello: hoteles, comercios, transportes… la ciudad está limpia, acogedora y entusiasta.

Si me pierdo, que me busquen en Valencia. Me pillarán corriendo.

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