Seleccionar página

La crisis social, económica, ambiental y política parece no tener límites y pone a prueba cada día, con cada nueva mala noticia, al colectivo cada vez más pequeño de optimistas, entre los cuales me cuento.

La verdad es que estoy ya saturada de análisis y lo que necesito como agua de mayo son soluciones, aunque sean pequeñas y parciales.  ¿Puede ser que nadie sepa qué demonios hay que hacer?

Seguro que hay voces marcando líneas, indicando las puertas de salida de esta crisis que si bien en algún momento enfocamos ingenua y valientemente como oportunidad, ahora ya nos tiene agotados a la mayoría. Tal vez sí que era una oportunidad, pero a un precio muy alto. Dolorosamente alto.

Creo que las voces que plantean alternativas no se oyen ni se estudian lo suficiente. Estos últimos días he recogido algunas y me gustaría compartirlas:

  1. Cuanto al desastre social y económico, el resumen ejecutivo del informe devastador del World Inequality Lab sobre la Desigualdad Social Global 2018, que propone 4 grandes medidas:
  • la progresividad impositiva.
  • el registro financiero global para limitar la evasión fiscal.
  • el acceso más igualitario a la educación y al empleo bien remunerado.
  • mayores inversiones públicas en educación, salud y protección del medio ambiente.
  1. Cuanto a la crisis política, el artículo de Sami Nair ¿Qué hay detrás del discurso del odio?, en el cual analiza el renacimiento del neofascismo y el avance de la ultraderecha, así como la amenaza que suponen para las democracias. En este artículo el autor identifica tres campos de intervención clave:
  • el económico, que requiere que los Estados y no el mercado, incentiven el empleo y generen equilibrio social.
  • el fortalecimiento de la cohesión colectiva y la adhesión al bien común, respetando la diversidad y gestionando la inmigración en clave de derechos humanos.
  • la lucha diaria, sin bajar la guardia, contra el neofascismo y en defensa de la democracia, del bienestar social, de los derechos y libertades.
  1. Cuanto a la crisis ecológica y a un nivel más cercano, la iniciativa embrionaria del documental Alternativas: Hacia un futuro sostenible, de Agustí Corominas y Juan del Río, me parece una idea buenísima, porque va a dar voz precisamente a modelos de desarrollo respetuoso con el planeta. Este documental requiere de una campaña de micromecenazgo para hacerse realidad. Creo que hay que apoyarlo y, una vez conseguido, hacer todo lo posible para divulgarlo y explorar sus propuestas.

Escuchemos. Lancémonos. Pongamos rumbo. No nos desmoralicemos ni desmovilicemos. Este es el nuevo optimismo.

Share This