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Nadie transforma el mundo siendo francotirador, afirmó Nieves Tapia frente a las más de 500 personas que participaron en el XI Encuentro Estatal de Aprendizaje-Servicio en Coslada (Madrid).

Lo tienen muy claro los jóvenes que estuvieron durante la mañana de ese viernes 14 de diciembre elaborando un Decálogo del ApS y ensayando una coreografía sobre el mismo para compartirla con el público. Esta es, esquemáticamente, su vivencia del aprendizaje-servicio:

  1. Quitamos prejuicios y estereotipos empatizando con los problemas del resto
  2. Valoramos el trabajo de los demás teniendo en cuenta que cualquier cosa es importante.
  3. Todo cuenta: aportamos nuestro tiempo, presencia y colaboración.
  4. Aprendemos conocimientos y habilidades sociales que nos hacen competentes…
  5. La ayuda que realizamos localmente se transfiere al resto de la sociedad.
  6. Damos voz a quienes no pueden ser escuchados.
  7. Conseguimos cambiar la imagen que los adultos tienes de los adolescentes.
  8. Reconciliamos los vínculos emocionales tan inesperados.
  9. Trabajando en equipo fomentamos nuestra motivación.
  10. Disfrutamos de manera altruista.

Construyeron con 10 cajas estos conceptos: empatía, motivación, valoración, disfrutar, cambio, competencia, vínculos, trascendencia, voz, todo cuenta.

También en la Red Española de Aprendizaje-Servicio tenemos muy claro que en solitario no vamos a ningún lado. No tenemos alma de heroicos francotiradores ni de salvapatrias. No nos creemos seres superiores elegidos por los dioses para llevar a la pervertida humanidad a buen puerto. Pero somos incapaces de quedarnos con los brazos cruzados si vemos que es posible hacer algo para mejorar el entorno.

Y como humanos que somos, ayer en Coslada experimentamos el orgullo pecaminoso de ver cómo ha crecido todo. En número de proyectos, de centros educativos y entidades sociales, de niños, niñas y jóvenes involucrados. En alianzas con las instituciones públicas, con las empresas, con el tercer sector.

Es impresionante ver cómo las semillas van dando su fruto. Cómo cada vez somos más los convencidos de que la educación debe orientarse a la transformación social. Aunque nos quedemos cortos, no vamos a quedarnos parados: todo cuenta, todo suma, todo pequeño compromiso social nos hace más humanos.

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