Cada encuentro es un regalo

Finalizó el Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario de Argentina. Fuimos 600 personas, de las cuales 230 éramos participantes extranjeros, procedentes de Argentina,  USA, Colombia, Chile, Brasil, Ecuador, Perú, México, Bolivia, Paraguay, Costa Rica, Portugal, Rumania, Bosnia Herzergovina, Kenia, Filipinas y España.

Recogí  un montón de aforismos, anécdotas y pequeñas narraciones en los paneles y entre pasillos. Los subrayé en rosa brillante en mi cuaderno y los agrupé alrededor de una idea madre, a ver que pasaba.

Así emergieron 3 ideas fuerza, que ahora te presento. ¡Como resumen es bastante subjetivo, la verdad…!:

La innovación

Nieves Tapia (Clayss, Argentina) ya nos interpeló desde el primer momento acerca del aprendizaje-servicio como innovación: ¿de verdad podemos decir que una innovación de más de 100 años es una innovación?

Melina Furman (UdeSA-Conicet, Argentina) lo tenía claro al comentar en su panel experiencies luminosas de aprendizaje-servicio: los chicos y chicas investigaron problemas reales; se pusieron en el rol de docentes y pasaron muchas cosas; todo se desarrolló con muy pocos resursos… ¡hacer cosas distintas con lo poco que uno tiene es innovar!

Kaku Sagary Nokoe (Universidad Católica del este de África, Kenia) también nos daba una de las claves de la innovación en el aprendizaje-servicio, al superar la dicotomía entre pensamiento y praxis: El pensamiento sin práctica es vacío y la práctica sin pensamiento es ciega.

Desde el enfoque de la innovación, se planteó en el seminario un panel para hablar y comparar la metodología del aprendizaje basado en proyectos con el aprendizaje-servicio y me quedé con ganas de aportar, porque no dió tiempo, así que voy a escribir en otro rato acerca de este tema.

La perseverancia

A lo largo del seminario hubo constantes referencias a su sorprendente longevidad. Este encuentro se ha mantenido en el tiempo contra viento y marea. A pesar de los cambios políticos y económicos en todas partes, como decía Nieves, todavía cantamos esa melodíaes un esfuerzo cotidiano, de “tiempos largos”, que nos permite construir una cultura nueva.

Hay que celebrar esta perseverancia, afirmava Ignacio Hernaiz (Mercosur-Uruguay de la OEI) porque es un valor tremendamente positivo en el momento actual.

Además, ya nos avisó Jim Kielsmeyer (NYLC, EEUU), que este trabajo no se acaba nunca porque, como decía Boris Sáez (Escuela núm. 25 Delia Medici de Chayep, Futalaufquen, Argentina) el único árbol que no crece es el que no se planta.

Además, en este empeño en el que no se acaba nunca de aprender y de servir, no debemos olvidar la maravillosa oportunidad de fracasar que nos contó Alice Halsted (National Helpers Network, EEUU) ¡Cuánto se aprende al aceptar que las cosas no siempre salen bien y que de los fracasos surgen intensos momentos de reflexión y de creatividad para la mejora!

Y por si desfallecemos -¡la perseverancia es muy cansada!- recordemos este mensaje que nos transmitieron los jóvenes desde el escenario: No bajen los brazos.Cuenten con nosotros y tenganos en cuenta.Los pibes no estamos en cualquiera, no estamos perdidos, estamos entusiasmados.

La comunidad

Somos un movimiento mundial, una comunidad de aprendizaje, que nos apoyamos mutuamente a pesar de las distancias, afirmó Nieves.

Ciertamente somos una comunidad en que aprendemos juntos. Por eso cada año absorbo como esponja el seminario, tomo nota, intento conocer cuantos más educadores y proyectos mejor, así como pescar éxitos, contradicciones y nuevos enfoques.

Sin embargo, cada año se me hace difícil sintetizar lo vivido durante estos días intensos, porque se me mezclan en ellos muchas más cosas que las sesiones de trabajo, los momentos más profesionales.

Porque también forman parte del seminario los momentos más comunitarios, los emotivos reencuentros con las amistades latinas que ya son para toda la vida.

Además, confieso que yo adoro celestinear: poner en contacto personas que no se conocen pero que probablemente tienen muchas oportunidades de compartir nuevos proyectos.

Admitámoslo, el seminario es también la fiesta de la fraternidad, de la buena onda, del confort que supone sabernos rodeados de buena gente. Nuestra red se teje con amor, no sólo con análisis, diagnósticos y evaluaciones orientadas a hacer las cosas lo mejor posible.

Acabo con una frase que frecuentemente nos recuerda Nieves: Los que sueñan solos sólo sueñan, los que sueñan juntos hacen historia.

Con innovación, perseverancia, y espíritu comunitario, estamos haciendo historia.

 

 

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