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Cerca de 100 estudiantes de ESO y Bachillerato del Instituto Virgen del Carmen de Jaén capital recogieron muestras de diferentes suelos y las incubaron para conseguir microorganismos potencialmente productores de antibióticos, con el fin de alimentar una base de datos que los investigadores científicos pueden utilizar.

Cada vez se impulsan más proyectos como éste, en los que los ciudadanos colaboran directamente con la investigación científica. Se trata de la ciencia ciudadana, una iniciativa motivadora y valiosa en que los participantes se forman al tiempo que se comprometen en la resolución de retos importantes…

Por cierto, ¿a alguien le suena ésto? ¡No deja de ser una brillante práctica de aprendizaje-servicio en el ámbito científico! Los resultados de la investigación no se quedan en el centro educativo, a modo de un buen trabajo de campo, sino que saltan a la comunidad, se ponen al servicio de otros, en este caso, de los investigadores científicos, laboratorios, universidades…

Durante el 2015 y 2016 5 grupos de investigadores  impulsaron 5 proyectos de ciencia ciudadana con estudiantes de secundaria de 11 centros educativos de Cataluña:

  • Flora urbana y alergias: Estudiantes de ESO informan sobre las plantas alergénicas que hay en su entorno y el estado fenológico en que se encuentran con el objetivo de ayudar a comprender mejor la relación entre el medio ambiente y las enfermedades alérgicas y contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que padecen alergia.
  • Mosquito Alert: Estudiantes de ESO investigan y localizan los lugares de cría del mosquito tigre, distribuyéndose por grupos del entorno del centro.
  • Bee-path. Estudiantes de Secundaria recopilan datos sobre los caminos que siguen los alumnos para llegar a la escuela gracias a una App .. Esta información ayudará a determinar rutas comunes (caminos escolares) y seguras, optimizar los desplazamientos y, incluso, identificar mejoras concretas en la movilidad o sobre el espacio público que se pueden proponer a ayuntamientos o distritos.
  • Observadores del mar. Estudiantes de Secundaria evalúan  la contaminación por los plásticos del litoral, geo-localizando la presencia de residuos plásticos. Los datos se comparten con los científicos y se comparan con los datos ya existentes del lugar o con datos de otras playas de todo el mundo.
  • Riu.net. Estudiantes de Secundaria evalúan la calidad de un río, mediante un trabajo cooperativo y a través de una aplicación móvil, implicándose directamente en un proyecto de investigación real y muy relevante para la conservación del medio ambiente.

Todas estas prácticas, que fueron exitosas, reafirman que la ciencia no tiene porque ser el coto cerrado de clones de Sheldon Cooper, sino que puede ser terreno de participación, aprendizaje y compromiso por parte de todos.

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