Hace unos pocos días me sorprendió y me dio que pensar un tweet de la profesora Rosa Cañadell que afirmaba que la educación financiera es adoctrinamiento neoliberal y surge de la necesidad de los bancos, no de necesidades educativas.

El tweet adjuntaba un reportaje del diario Público sobre el Informe Pisa financiero, en el que se repasaban argumentos a favor y en contra.  Si me sorprendió el tweet de la profesora fue porque me parece evidente que la ausencia de educación financiera nos hace a todos más vulnerables precisamente frente al adoctrinamiento neoliberal.

Pero, claro, otra cosa es a) quién la imparte, b) con qué enfoque y c) en qué momento del proceso educativo es necesaria.

Para empezar, es un sinsentido, como argumenta en el reportaje el portavoz de Economía de Podemos, Alberto Montero, que las instituciones financieras que han estado promoviendo fraudes sean las que entren a las escuelas a impartir prevención sobre los mismos.

Por otro lado, si la formación financiera no cuestiona un sistema económico injusto, sino que lo justifica y no plantea alternativas, pues vaya gracia, porque en lugar de empoderar a las personas se las estará empujando a dar por sentado que las cosas no se pueden cambiar y que, en todo caso, hay que aprender a sobrevivir siendo más listillo y teniendo más herramientas que los demás.

Finalmente, el tercer reto es el momento en que debe aparecer la educación financiera. Un niño o niña de ocho años tiene sin duda otras prioridades educativas, pero para un adolescente a punto de poder abrir una cuenta corriente y tomar decisiones económicas de manera autónoma ya es otra cosa.

Por este motivo me parece estupenda la iniciativa de Okonomia, la escuela popular de economía, cuyo lema es Comprender nos permite decidir. Su metodología se basa en los planteamientos de la educación popular impulsados por Paulo Freire;  no busca dar soluciones mágicas frente a los problemas económicos que padecen los ciudadanos y si herramientas para que se puedan defender ante el acoso neoliberal. Provocar un pensamiento crítico y descubrir otros parámetros diferentes al modelo capitalista, esos son algunos de sus objetivos

Y también creo que merece un aplauso la iniciativa de Oikocredit en Cataluña, al promover proyectos de aprendizaje-servicio como Biabanca Ética, una experiencia del Institut Miquel Biada de Mataró, en el cual los estudiantes de Formación Profesional difunden la banca ética entre alumnado de diversos niveles y especialidades, así como a entidades sociales de la localidad, organizando una campaña de sensibilización y un servicio de asesoramiento financiero simulado para los proyectos de emprendimiento ideados por los otros estudiantes.

La ilustración de este post es de Jordi Barba, publicada en La Vanguardia para el artículo de Juan José López Burniol No sólo es la economía.

 

 

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