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No sé rebatir tus argumentos, profe, pero sé que no tienes razón. Con esta frase, Carlos González aportó una anécdota personal en el evento Gestionando hijos, explicando hasta qué punto le había hecho reflexionar uno de sus alumnos.

La frase se quedó rebotando como una pelotita en mi cabeza, porque creo que se trata de una sensación muy intensa que todos tenemos a veces.

Por ejemplo, a mí me pasa con los ticfanáticos, partidarios de resolver todo lo posible e imposible con el uso intensivo de las TIC en la escuela. ¡Quedas muy mal si expresas reservas!: apareces como conservadora, decimonónica, retrógrada…

Tal vez fuera casualidad – aunque yo ya no creo en las casualidades – pero después de Carlos González la intervención de Álvaro Bilbao me sentó como un aspersor de agua fresca en este julio infernal y me cargó de argumentos para el próximo debate ticfanático.

¡Tenía ganas de escuchar discursos desmitificadores como el de Álvaro! Desde su formación y autoridad como neuropsicólogo, se dedicó en su ponencia a desmontar algunos mitos sobre los beneficios de las TIC en el cerebro de los niños. Ahí van las notas que tomé:

Mito número 1: Los niños deben familiarizarse pronto con las tecnologías. Falso. No hace ninguna falta. La accesibilidad creciente y lo intuitivo de su manejo hace que no sea en absoluto necesario.

Mito número 2: Las tecnologías ayuda a desarrollar la inteligencia de los niños. Falso. La mayoría de las investigaciones no demuestran nada de esto.

Mito número 3: Hay que enseñar a los niños a tener atención rápida. Falso. La atención rápida ya la llevamos “de fábrica”

La mejor manera de estimular la inteligencia de una persona, afirmó Álvaro, es ponerla delante de otra persona. El abuso permanente de las tecnologías, por contra, nos vuelve impacientes, nerviosos, con déficits de atención, sedentarios, obesos…

Lo que el cerebro necesita desarrollar son otras cosas, como por ejemplo:

  • Focalizar la atención.
  • Saborear y no consumir la vida.
  • Autocontrol.

Además, puso el ejemplo de la Peninsula School, una escuela de Silicon Valley donde precisamente se combate la pegajosa adhesión a las TIC con actividades relacionales, de contacto con la naturaleza, deportivas, lúdicas…

Francamente, si mi hija tuviera ahora edad escolar… ¡no suspiraría por una escuela donde todo el santo día trabajaran con tablets y móviles!

 

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