¿Quién hay detrás del libro?

La leccion de AugustMi cuñado me regaló en Navidad La lección de August -”Wonder” es el título en inglés- asegurándome que era uno de los mejores libros que había leído en el 2012.

Yo entonces estaba con otro libro, de manera que empecé con August después de fiestas. Me fascinó de inmediato. Puede parecer un libro infantil, o para adolescentes, pero sin duda atrapa al público adulto. Al menos a mí, aunque reconozco que soy un público fácil porque enseguida “me meto” dentro de un libro.

No voy a desvelarte el contenido, te dejo algunos links que aportan pistas suficientes. Sólo diré que me encantaría que fuera de lectura recomendada en todos los institutos de secundaria.

Creo que emocionará también a los maestros de educación especial y a todos aquellos que dedican esfuerzos titánicos a construir la convivencia cotidiana con un puñado de alumnos acostumbrados al despotismo de la imagen y las apariencias.

Me fijé en el autor ¿quién sería R.J. Palacio? ¿Un apellido español? Fui a parar a su blog y descubrí el “trailer” del libro (¡qué idea más buena, esto de hacer “trailers” de libros!). También ofrece una página de pistas para maestros.

Dice que es su primer libro y que hasta el momento se había dedicado a diseñar las portadas de los libros de diversos autores, buscando el momento para escribir el suyo.

Como cientos de veces, la pasión por un libro me despierta enorme curiosidad por saber algo más sobre quién lo ha escrito. ¿Vas a escribir algo más, Raquel Jaramillo (R.J)?

 

 

 

La justicia como anhelo, la felicidad como resistencia

La felicidad es una forma de resistir, dijo Ángel Gabilondo, exministro de Educación, en el curso Repensar la educación innovando y con equidad. Una nueva escuela para toda la infancia.

Sorprendentemente -por el olor a vacaciones, por el calor asfixiante, por la epidemia de pesimismo…- este curso de la Cátedra Unesco de la Universidad Pública de Navarra reunió a más de 200 personas, deseosas de ir más allá del informe Pisa y de la simplificación del fracaso escolar.

En su espléndida conferencia, Gabilondo señaló la exclusión del conocimiento y la falta de afecto como factores clave en el fracaso en la vida. Y afirmó que el contagio -la contaminación, que decía Ortega y Gasset- es la forma fundamental de educar.

A continuación tuvimos el lujo de disfrutar de Juan Carlos Tedesco, exministro de Educación. Nos aclaró cómo en el nuevo capitalismo la exclusión se vive como un fracaso personal, individualizado, no como una explotación colectiva, de clase.

Romper el determinismo social implica enlazar estrechamente educación y justicia: Es necesario construir una escuela  justa, capaz de brindar buena educación a todos y, al mismo tiempo, capaz de generar fuertes niveles de adhesión a la justicia.

Creo que ambos iluminaron el camino. No hay mejor brújula que la suma de felicidad y justicia para no perderse en esta selva de incertidumbres.

Por eso he colocado esta foto del campamento, recién finalizado, de los jóvenes “actores sociales” colombianos: felices y anhelando justicia.

Por cierto… ¿no pudimos mantener a Ángel y a Juan Carlos un poco más como ministros?

Combatiendo especies invasoras

Son vistosas, aportan verdor, alegran la vista… pero en realidad son aliens temibles que colonizan y arrasan los espacios naturales donde se instalan.

Se trata de la caña americana y el tupinambo o pataca, voraces invasoras que impiden que prospere la vegetación de ribera del ecosistema del Río Ripoll.

Este modestísimo río, situado entre ciudades densamente pobladas, representa un corredor verde de alto valor ecológico.

Frente a esta amenaza, la alianza de dos entidades: ADENC, asociación ecologista de larga trayectoria y la Escola Especial Xaloc.

Los chicos y chicas mayores de esta escuela están colaborando a eliminar sin piedad la caña y el tupinambo. De la mano de ADENC identifican estas especies, talan y arrancan sus raíces para que no vuelvan a brotar.

Se trata de un proyecto de aprendizaje-servicio: los educadores de la Escola Especial Xaloc hace tiempo que le sacan todo el rendimiento formativo a las acciones de voluntariado, incorporándolas al currículum como puesta en práctica de competencias.

Y como le están cogiendo el tranquillo a esto de proteger el entorno natural, ahora están construyendo cajas-nido para que aniden los carboneros, se sientan a gusto en su casita y se coman kilos y kilos de odiosas procesionarias.

Aquí tienes el vídeo Hacemos revivir el Ripoll que explica su aventura.

 

Quiero este presidente como regalo de Reyes

Nuestro amigo Julio nos ha enviado este discurso de José Mújica, presidente de Uruguay.

Por favor, Julio, si no nos lo regaláis… ¿por lo menos nos lo podéis prestar?

¡Necesitamos alguien que quiera contagiar el placer por el conocimiento!

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.

Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer. 

Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. 

¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! 

Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. 

No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. 

¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! 

Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos. 

No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible. Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. 

Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos. 

Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales. 

Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento… José Mujica  (Presidente de Uruguay)

¡Y ésto sólo es un trozo!, el texto entero lo descargas aquí: Dijo José Mujica.

Grandes cosas pequeñas

Lo que hacemos es sólo una pequeña cosa, dijo la profesora, medio disculpándose. Era el jueves pasado, 2 de junio en Terrassa (Barcelona).

La sala de actos de la Biblioteca Central estaba llena de maestros, chicos y chicas y responsables de entidades sociales de esta ciudad. La profesora estaba rodeada de los protagonistas de su pequeño proyecto de aprendizaje-servicio.

Eran cuatro chicos y chicas alumnos de la Escuela Municipal de Educación Especial Fátima, que cursan  la etapa de Transición a la vida adulta. Entre ellos y la profesora nos contaron su experiencia y, al acabar, nadie del público pensaba que era sólo una pequeña cosa… ¡El profesorado siempre quita importancia a lo que hace!

La acción solidaria de estos chicos y chicas se coordina con los servicios sociales del barrio. Acuden a la casa de personas mayores que tienen movilidad reducida, dificultades para desplazarse fuera del hogar. Su objetivo es facilitar a estas personas la compra semanal.

Hablan con ellas, averiguan qué productos necesitan, elaboran una lista, reciben el dinero, van a comprar y vuelven a la casa con la compra hecha, el cambio y el tiquet, colocan los alimentos en su lugar y… ¡listo!

¡Qué sencilla y genial idea! Y qué poderoso instrumento de aprendizaje para los estudiantes: mejoran sus habilidades comunicativas y su relación con el barrio; ejercitan la escritura, la lectura, el cálculo, la orientación espacial… se sienten útiles y valorados.

Esta fue sólo una de las seis brillantes experiencias que se presentaron en la Jornada d’aprenentatge servei (jornada de aprendizaje-servicio) promovida por el Ayuntamiento de Terrassa.

La jornada culminaba el proceso de este año, en que se ha constituido un grupo de trabajo con 10 entidades y empresas, dentro de la Xarxa d’Entitats Terrassa Educa (red de entidades), con la voluntad de ir consolidando el desarrollo del aprendizaje-servicio en esta ciudad.

Al final del acto, era evidente que tras la aparente simplicidad de los proyectos residía la calidad profesional y personal de los educadores que los impulsan, su inspiración, sentido común y creatividad.

 

La granja de Fedar

Antes de partir para Cali, Raúl Collazos nos llevó a visitar este trocito de paraíso a pocos kilómetros de Popayán: la granja de Fedar.

Se trata de uno de los espacios de más alta calidad educativa y paisajística que he visto.

Acoge de las 7 de la mañana a las 4 de la tarde a unos 90 chicos y chicas con discapacidad psíquica, en un entorno natural plácido y exhuberante.

Imagínate un pueblecito de cuento, con casitas de formas redondeadas, llenas de colorido. Cada una de ellas es en realidad una aula o un taller diferente: el taller de elaboración de papel, el de pintura, el de teatro, el parvulario…

También hay vacas, cerdos, gallinas, un huerto y un cafetal. Producen café y lo comercializan, así como los productos de tarjetería del taller de papel.

Rodrigo, uno de los chicos atendidos por la institución, hizo de cicerone, guiándonos por la finca y mostrándonos cada uno de los rincones.

Ese día estaban arreglando los tejados y las humedades de algunas de las casitas afectadas por las últimas lluvias. Al salir de una de ellas, Rodrigo vió un papelito minúsculo en el suelo, lo recogió y lo depositó cuidadosamente en una papelera.  

A pesar del barro y los destrozos, se percibía una pulcritud amorosa en todos los detalles.

Los responsables de la fundación querían crear un lugar donde fuera posible la felicidad. Yo creo que lo han conseguido.

¿Quién ayuda a quién?

Los chicos y chicas del Real Conservatorio Profesional de Música y los chicos y chicas con discapacidad de la Asociación A Toda Vela participaron juntos, por segunda vez, en el Concurso de Villancicos de Almería.

Los jóvenes de A Toda Vela inventaron la letra y los estudiantes del Conservatorio le pusieron música. Es un proyecto de aprendizaje-servicio de auténtica reciprocidad: todos aprenden algo y todos ayudan a los otros.

El mecanismo es el siguiente: los chicos de “A Toda Vela” crean una letra con ayuda de su monitor, nuestros alumnos de último ciclo componen la música basándose en dicha letra, los profesores elegimos una de entre las muchas propuestas y hacemos los arreglos, y todos juntos ensayamos y nos subimos al escenario a participar…

Esto nos explicaron Matías Fernández y María del Mar Oyonarte, director y vicedirectora del Conservatorio, y también una de las condiciones que ponían a su alumnado a la hora de componer la música del villancico: Tiene que ser fácil, pero no “demasiado fácil”… ¡Una consigna inteligente!

Vernos reconocidos sobre un escenario en igualdad de condiciones que el mejor de los grupos concursantes, cosechando un más que merecido aplauso y reconocimiento del público, es sólo el momento cumbre de tan enriquecedora experiencia… es el testimonio de los miembros de A Toda Vela.

Después de “no”, “mamá”, “papá”, “caca” y algunas otras,  la palabra ayudar es de las primeras que aprenden los niños y niñas, a veces para reclamar que alguien les ayude, otras para demostrar que realmente pueden ayudar.

Sin embargo, en los invernaderos pedagógicos a veces se renuncia a este concepto básico por rechazo ideológico al paternalismo. La palabra “ayuda” se asimila precipitadamente a “caridad”, “condescendencia” o “superioridad”.

Creo que es un error: ayudarse mutuamente, reconocer lo que uno ayuda al otro tanto como la ayuda que uno recibe, está en la base de la reciprocidad. Por esto, el proyecto del Conservatorio con A Toda Vela es redondo y luminoso. ¡Un buen regalo de Navidad!