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¡Maldito perfeccionismo!

Desde el perfeccionismo no se innova, afirmó Amalio Rey en la V Jornada Anual del Instituto de Innovación Social de ESADE.

El jueves pasado asistí a este evento y disfruté del estupendo workshop de Amalio, fundador de Emotools. ¡Qué bien va cuando alguien experto pone razones y palabras a tus intuiciones!.

Como ex-perfeccionista, comparto al cien por cien esta mirada crítica. Para innovar -dice Amalio- hay que abaratar el error, y la verdad es que una no está dispuesta a admitir fallos cuando ha dedicado horas y horas a elaborar algo lo más completo posible.

Esto tan sencillo y a la vez tan difícil de asumir lo he ido aprendiendo sin darme cuenta, a través de proyectos de trabajo en equipos más o menos heterogéneos, en los que había que construir algún documento colectivo.

Para ese empeño, suele funcionar bien el partir de un documento-mártir, que quiere decir imperfecto, en fase beta, triturable, ave fénix…

El documento-mártir lo escribe alguien que tiene que estar dispuesto a rehacerlo y completarlo, renunciando a aspectos en los que tal vez había puesto mucho empeño.

Porque si una intenta llevar al grupo algo completo, cerrado y acabado, con ínfulas de perfección, ocurre que el resto del grupo no participa ni se implica, y, si lo intenta, se levantan todas las resistencias posibles a admitir cambios. Resultado: no se innova.

Saco algunas conclusiones:

  • El motor (¡y la coartada!) de la perfección es, frecuentemente, un sentimiento de responsabilidad personal mal enfocado.
  • La perfección es un proceso, no un estado final cerrado, y el grupo -no el individuo- es el caldo donde  se cuece este proceso.
  • Tolerar la imperfección es un aprendizaje bastante duro. Sobretodo para los que ya tenemos una edad y nos educamos en la tonta creencia de que hay que ser más listos y más perfectos que nadie.

 

 

 

 

Los descendientes

Hay películas que no sé exactamente porqué, pero me gustan. Cuando las vuelven a pasar por la televisión, me quedo clavada en el sofá, hipnotizada. Las conozco casi de memoria, pero no importa.

Me pasa con obras muy dispares, en temática, autores, calidad. No les encuentro nada en común: Ghost, La lista de Shindler, Promesas del Este, Crash, Alguien voló sobre el nido del cuco, Evasión o victoria, Pequeña Miss Sunshine, Fuga de Alcatraz, El imperio del sol…

Algunas ni siquiera son redondas y otras tuvieron críticas feroces de expertos cinéfilos. Pero algo magnético deben poseer cuando consiguen, como me pasa más frecuentemente con las novelas-tocho, que me meta dentro directamente.

Los descendientes pertenece a esta clase de películas, llenas de lecturas y matices, que provocan la sensación, cuando sales del cine, de que deberías volverla a ver.

Todo en ella es tan creíble, tan corriente, tan cercano y tan complejo. ¡Hasta George Clooney parece normal!

Me encantó la escena final del sofá, la manta, las palomitas y el documental de animales. ¡Qué manera más sencilla de mostrar una reconciliación!

El milagro de mi barrio

Aunque ahora vivo en Barcelona estuve 28 años viviendo en Bellvitge, un barrio de L’Hospitalet de Llobregat bastante visible si llegas en avión a Barcelona.

Está relativamente cerca del aeropuerto y los bloques de viviendas se alinean como piezas de dominó.

Se empezó a construir en 1964 y se había planificado para albergar 80.000 habitantes. Por supuesto, no se habían calculado bien los equipamientos, servicios y zonas verdes que eran necesarios para tanta población.

Por ese motivo, y para evitar la masificación, los vecinos nos organizamos en los años 70 y a mediados de aquella década conseguimos parar el plan urbanístico.

La inteligente mezcla de seriedad y persistencia de la movilización vecinal consiguió resultados espectaculares: se paró la construcción masiva, la población ya nunca superó los 40.000 habitantes, y los espacios destinados a más bloques de vivienda se dedicaron a escuelas, ambulatorios, mercados y zonas verdes.

Con ello se combatió el riesgo de marginalidad y se erradicó la mala fama del lugar. Bellvitge pasó de ser el típico barrio obrero dormitorio, a ser uno de los barrios con mejor calidad de vida de la ciudad. De una población muy joven, recién llegada,  a muy madura y orgullosa de su barrio.

Precisamente ayer emitieron por televisión el reportaje Las batallas del abuelo, y tuve ocasión de volver a ver las caras de los veteranos luchadores del barrio, enfrascados ahora en la defensa de los equipamientos amenazados por los recortes económicos.

Tengo el privilegio de haber vivido directamente un episodio histórico de la construcción de la democracia en nuestro país.

Mestres

Una vez, cuando mi hija iba a la escuela, llamé por teléfono a la maestra antes de acabar el curso y le dí las gracias por el trabajo realizado.

Se produjo un silencio extraño al otro lado del hilo. Nunca antes nadie me había dado las gracias, acertó a decir finalmente la maestra.  Me quedé casi tan perpleja como ella y más tarde tuve necesidad de compartir esta sensación.

Ayer y anteayer asistí a un acontecimiento que me atrevo a calificar de histórico. El martes TV3, la televisión de Cataluña, estrenó el programa Mestres (maestros). Se trata de una serie sobre su quehacer cotidiano, que intenta descubrir cómo son y qué hacen los buenos maestros de hoy.

El primer episodio tuvo un 20% de audiencia, a las 22:30 de la noche, lo cual está muy bien. Fue un capítulo impresionante por lo sencillo, lo dinámico y bien planteado.

En cieto modo, fue una manera de hacer justicia y de dar las gracias a los maestros, que buena falta hace. La verdad es que me sentí orgullosa de la televisión catalana, y debo decir que no es la primera vez que me pasa.

La segunda parte vino el miércoles: la Fundació Jaume Bofill y la Federació de Moviments de la Renovació Pedagògica. Ambas entidades han tenido la genial idea de organizar un ciclo de debates que gira entorno al compromiso ético del profesorado.  Cada debate se desarrolla en una ciudad diferente al día siguiente a la emisión de un capítulo de la serie.

Echa un vistazo a la web y al blog del programa. Creo que algo empieza a moverse en la relación siempre difícil entre la escuela y los medios de comunicación. La televisión se ha atrevido a dar visibilidad profesional y personal a los maestros: sin duda es una manera de hacer justicia y, además, el estilo del primer capítulo permite adivinar que también es una manera de dar las gracias.

Enlazando en cascada

Esta semana me llegó el número 182 de la Revista Estris, conmemorativo de su 40 cumpleaños. Por si no la conoces, te cuento que Estris es la revista de educación en el tiempo libre veterana en España.

De hecho, yo misma empecé mi trayectoria como educadora en el tiempo libre en la misma época en que se publicó el primer número de la revista, y me acompañó largo tiempo. Era la referencia obligada… ¡y un placer de lectura sencilla, práctica y amena!

Mira qué casualidad que el mismo día me llega el artículo sobre el tiempo libre, Un asunto educativo y social a partes iguales,  que he escrito para el Periódico Escuela, en el que intento definir cuál es a mi juicio una de las principales encrucijadas de la educación no formal en este momento.

Pero, para redondear, resulta que encima de este artículo hay un texto precioso de Juan Carlos Tedesco, en el que describe otra antinomia bien actual: Escuela: ¿Ancla o brújula?.

La necesidad de brújula que cita Tedesco me preocupa en especial, y por ello elaboré hace unos meses esta presentación: Learning for the XXIth century… in what direction? para compartirla con los colegas de Ashoka que están en el sector educativo.

¿No te pasa a veces? Te llega un tema, una noticia, cualquier cosa… y en cascada van sucediéndose casualidades y derivaciones que van encajando en espiral, retroalimentándose.

¡Hasta se puede ver el dibujo final! El que yo veo en este caso: Si la escuela necesita una brújula, las entidades y movimientos de educación en el tiempo libre también.

¡Vaya semanita!

Primero me sumergí en un encuentro en Madrid de los participantes del Proyecto Intervención Comunitaria Intercultural, una iniciativa de la Obra Social La Caixa cuya dirección científica asume el Programa Mediación y Multiculturalidad de la UAM.

Ochenta personas de entidades sociales de toda España participan en este proyecto y están empezando a explorar las posibilidades del aprendizaje-servicio en el fomento de la ciudadanía intercultural.

Luego aterricé en Almería, donde siempre me acoge mi compañera de Ashoka Isabel Guirao.

En esta ocasión se trataba de cocinar el aprendizaje-servicio en cuatro fogones diferentes:

  • En una reunión con el grupo de entidades sociales, Administración Pública y Universidad, convocados por Juanse Fernández Prados, que llevan a cabo proyectos ApS de altísima calidad académica y social.
  • En una sala de actos llena a rebosar de cien estudiantes de primeros cursos de magisterio, convocados por su profesora Lola Rodríguez.
  • En un encuentro con el profesorado del CEIP El Puche, cuyos proyectos ApS tienen como hilo conductor la mejora d elas condiciones d evida del barrio
  • Y, finalmente, en un ciclo de conferencias organizado por el CEP de Almería, en el que participaron ochenta personas entre profesorado, madres y padres y más alumnos de la universidad.

¿No estás cansada de todo el día? -me preguntaba María José Irigaray, organizadora de los dos últimos actos.

No lo estaba, porque me habían cargado de energía. Lo que estaba era alucinada de la ilusión y fortaleza de esta gente y de este territorio.

Como una premonición, el lunes, en un encuentro de la Fundación Kreanta, Félix Manito nos repartió un texto de Stephen HawkingNo se rindan:

Así que permítanme terminar con una reflexión sobre el estado del Universo. Ha sido una época gloriosa en la que vivir e investigar en física teórica. Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 40 años y me siento feliz si he aportado mi granito de arena. El hecho de que nosotros, los humanos, que también somos meros conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, hayamos sido capaces de acercarnos tanto a la comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros mismos y nuestro Universo es un gran triunfo. Quiero compartir mi emoción y entusiasmo por esta búsqueda. Así que acuérdense de mirar hacia las estrellas y no hacia sus pies. Intenten encontrarle un sentido a lo que ven y pregúntense por aquello que hace que exista el universo. Sean curiosos. Y por muy difícil que pueda parecerles la vida, siempre hay algo que pueden hacer y en lo que pueden tener éxito. Lo importante es que no se rindan.

Voluntarios virtuales

¡La verdad es que no me había imaginado que podía obtener una respuesta tan rápida!

Marta, de la Fundación Hazloposible, ya me había advertido sobre este asunto: cada vez hay más personas que se ofrecen a  desarrollar alguna tarea como voluntariado online, es decir, “no presencial”, para cometidos que no necesitan proximidad física.

Se me ocurrieron bastantes tareas, todas ellas relacionadas con el proyecto de formación en aprendizaje-servicio para entidades sociales que estamos impulsando desde Fundación Zerbikas.

Seguí los pasos que proponen en la web Hacesfalta.org, uno de los utilísimos portales para ONG de la Fundación Hazloposible: das de alta a tu ONG y rellenas el formulario de demanda de voluntariado virtual. Y luego desde la web te van avisando de las ofertas que llegan.

A día de hoy tenemos 5 voluntarios virtuales surgidos de este portal: Mireia está traduciendo PWP del catalán al castellano; Cristina está adaptando presentaciones en este formato a formato Prezi; Silvia y Aura están subtitulando en castellano reportajes de vídeo que teníamos en catalán; Esther está rastreando fotos libres de derechos para ilustrar materiales.

La respuesta fue tan inmediata y masiva, que tuve que disculparme con bastantes personas, porque ya no podíamos repartir más tareas virtuales: ¡se habían agotado!

Y, además, contamos con Eliana, una voluntaria de Ashoka que desde Colombia está traduciendo y subtitulando vídeos en inglés, y con David, un historiador en paro, que nos está ayudando a completar el Inventario de 30 Buenas Prácticas de ApS hasta 60 experiencias.

¿Quién dice que el voluntariado está en crisis?

Nuestro amigo Julio nos ha enviado este discurso de José Mújica, presidente de Uruguay.

Por favor, Julio, si no nos lo regaláis… ¿por lo menos nos lo podéis prestar?

¡Necesitamos alguien que quiera contagiar el placer por el conocimiento!

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.

Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer. 

Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. 

¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! 

Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. 

No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. 

¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! 

Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos. 

No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible. Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. 

Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos. 

Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales. 

Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento… José Mujica  (Presidente de Uruguay)

¡Y ésto sólo es un trozo!, el texto entero lo descargas aquí: Dijo José Mujica.

¡Qué pesaditos hemos estado en los últimos años con el rechazo a la transmisión de conocimientos!

Transmitir nos suena a antiguo, autoritario, conservador, por no decir directamente carca.

Transmitir parece que significa considerar al alumno como un receptor pasivo. ¡No se debe transmitir! -clamamos - si acaso, estimular, despertar la curiosidad… que sean los alumnos los que decidan qué quieren aprender en cada momento.

Pues así nos va. Claro que es aburridor (¡qué bonita e inexistente palabra!) transmitir estupideces, cosas inútiles, caducas o superfluas que distraen de lo importante.

Pero esperar que el estómago, el azar o la pereza de cada uno sea la única brújula referente para determinar lo que se debe aprender, me parece por lo menos una postura prepotente y egocéntrica.

Creo que es absolutamente urgente volver a transmitir pasión por el conocimiento, por la ciencia, por la cultura, por el arte, por las humanidades.

¿Por qué vamos a ahorrarles a nuestros chicos y chicas el placer de escuchar (sí, sí, “escuchar”, y además en silencio respetuoso) a una persona apasionada por la música, por los minerales, por la astronomía, por la poesía, por la carpintería o por las rapaces?

Por esto me gustan los reportajes de escalada de Jesús Calleja. Este montañero es un tipo fresco, burlón, buena gente y, además, transmite pasión por la montaña y un montón de conocimientos que nos revelan lo inmenso y diverso que es el mundo y lo que nos falta por aprender.

Cuando la transmisión es pasión, vuelas como en la pintura de Matisse.

Hoy he recibido un mensaje de Javier, que me ha emocionado. Dice:

Hola Charo: Esta mañana estaba pensando que quería escribirte, en primer lugar para felicitarte en estas fiestas y en segundo y sobre todo para darte las gracias por haberme dado la oportunidad de meterme en el mundo del APS. Después de 38 años, no que llevo en el mundo de la enseñanza, sino que la enseñanza ha sido mi mundo, estoy haciendo algo que complementa mi labor de enseñante con mi compromiso por una sociedad mejor, me encanta. Gracias por todo.

Educadores como Javier, como Esther, como Anna, como Àngel, como Pere, como Raquel, como Arantzazu, como Begoña, como Alberto, como James… hacen que el mundo sea un poco más amable.

Soy yo quien estoy agradecida por el privilegio que representa haberles conocido y poderles disfrutar. Son ellos quienes me brindan cada día la oportunidad de renovar mi confianza en que los cambios son posibles.

Tenemos la obligación de devolver a la sociedad como don lo que hemos recibido como privilegio, dice Enrique Arnanz, pero me temo que no me va a dar tiempo de devolver todo el privilegio que estoy recibiendo… ¡Tarea imposible!

Gracias por estar ahí, por enviarme mensajes cariñosos, por compartir vuestras canciones y vuestros vídeos, por dejarme meter la nariz en vuestros proyectos, por permitirme que los difunda, por prestarme frases luminosas, por hacer que cada noche, antes de cerrar los ojos, no pueda evitar pensar: Ostras, ¡no me lo merezco!

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