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FitaDurante mi infancia, adolescencia y juventud, Francia era la encarnación del progreso y la civilización, el horizonte que debíamos alcanzar más pronto que tarde.

Francia era la Revolución Francesa, frente a la sombra de la Inquisición; las ensaladas multicolores frente a la tristeza de las ensaladas españolas.

Francia era la música, el cine, la literatura, la gastronomía y la política. La vitalidad asociativa de la Ley 1901 frente a las restrictivas leyes del tardofranquismo.

Y también era el partido comunista más fuerte de Europa. Era la historia, pero también era el futuro.

Francia estaba tan cerca, sólo a doscientos kilómetros y tan lejos, en el mundo de los sueños. Para el norte del sur, Francia era la puerta del norte-norte. Todo en Francia era más limpio, más ordenado, más verde y más bello.

De repente, un día te levantas y ya no la ves. ¿Está dormida? ¿Está ausente…? Cuando Hollande ganó las elecciones, pensé que Francia despertaría y, de paso, nos vapulearía a todos.

Que levantaría a la Europa enferma de austeridad y esclava del mercado. Que se enfrentaria a Merkel. Que volvería a enarbolar la bandera de los derechos humanos. Pero no.

He pasado tres días de primavera en los Pirineos, como tantas otras veces. En los hitos de los senderos pirenaicos, como el de la foto, he querido ver la sombra de su liderazgo, marcando el camino. Pura nostalgia.

Por favor, ¡despierta!

Creando presente

Creando FuturoParticipar es bastante más difícil de lo que parece. Demasiado frecuentemente se confunde con opinar, criticar y querer decidir… sin necesidad de arremangarse y esforzarse en hacer algo.

El estudiante llamativo que interpela, que discrepa y que da la nota puede que sea creativo e implicado, pero con cierta frecuencia lo que tiene es un ego que se lo pisa.

Y sin embargo, a veces pasa por “muy participativo”, en detrimento del estudiante más reflexivo o tímido. Ostras, ¡qué fácil sería participar si sólo fuera cuestión de hablar!

Participar requiere pensamiento crítico, pero eso no es suficiente si una no se levanta del sofá, vence la pereza y se pone a la labor de cambiar las cosas. Nada fácil cuando lo que seduce es la ley de la comodidad…

Por eso tiene mérito que la iniciativa Creando Futuro, de la Red Asociativa Ras  haya cumplido 10 años. Su cometido es promover la educación para la participación juvenil.

Sin embargo, está creando presente en la medida en que reta a los jóvenes para que sean ciudadanos activos ya mismo, capaces de provocar cambios en el entorno, arriegándose a abandonar la cálida zona de confort.

Ahora están en plena campaña de crowdfunding para poder publicar los materiales que recogen su experiencia a lo largo de estos 10 años. Creo que vale la pena apostar por ello.

 

Espíritu de encuentro

Portada memoria Zerbikas 2014¡Contamos contigo para el Patronato! - me dijo Roberto Flores, al que resulta muy, muy difícil, negarle nada. Respondí que sí y aquí estamos.

Han pasado cinco años desde la constitución de Zerbikas Fundazioa y es impresionante lo que han conseguido nuestros amigos vascos.

No sólo han divulgado el aprendizaje-servicio en Euskadi, sino que además han estimulado como nadie la creación de la Red Española de Aprendizaje-Servicio.

En el libro del contagio describo a los tres impulsos iniciales del ApS en nuestro país como el motor (el Centre Promotor d’Aprenentatge Servei de Cataluña), la gasolina (la Red Ashoka) y la trama de carreteras (la Fundación Zerbikas).

Y eso es porque  Zerbikas actuó desde el principio como convocante de los grupos territoriales y, en alianza con el Ayuntamiento de Portugalete, organizó durante cuatro años los encuentros anuales de los colectivos que se iban añadiendo a la promoción del aprendizaje-servicio en España.

Estos encuentros fueron claves para ir sumando, cimentando y articulando colectivos, ya que estimulaban la motivación, el intercambio de conocimiento y la generación de confianza entre personas y organizaciones procedentes de diversos territorios.

Los encuentros, que actualmente ya se organizan rotativamente en otros territorios, son la actuación palpable de la red de comunicaciones creada entre todos. Se lo debemos a la visión global, el espíritu de encuentro y la generosidad de Zerbikas.

Lee esta memoria de su trayectoria en estos 5 años: ágil, concreta y divertida, llena de dibujitos y caricaturas y dime si no tengo razón.

Empatia

Soy una ferviente defensora de la educación de las habilidades para la vida en general y de la empatía en particular.

Con el tiempo una se da cuenta hasta qué punto acaban siendo clave estas capacidades tanto en las relaciones personales como en la vida laboral y los proyectos profesionales.

Pero creo que la empatía, como tantas otras, necesita un “para qué”. Leo hoy en el periódico un fragmento del discurso antieuropeo y reaccionario de Farage, líder del partido británico UKIP, y descubro una buena dosis de capacidad empática cuando expresa:

“La inmigración es buena para los ricos, que tienen que pagar menos por las niñeras, los jardineros, los chóferes y el cuidado de los padres, pero un desastre para los trabajadores, que han visto reducidos sus salarios en por lo menos un 14% debido a la competencia de polacos, rumanos y demás…”

¿Cuantos trabajadores británicos empobrecidos pueden sintonizar con este enunciado y sentirse comprendidos y acogidos por quien lo pronuncia? Muchísimos.

El orador ha sabido conectar con los miedos de la audiencia que desea, y también hacerse cargo de su situación vulnerable. Al demagogo no le suele faltar empatía, va sobrado.

Creo que la empatía necesita la brújula ética para orientarse en un sentido o en otro. Sin valores de referencia, la empatía puede ser una herramienta eficaz y seductora para embaucar, engañar o hundir a las personas.

Porque todo se puede pervertir, incluso las cosas buenas y deseables si se utilizan sabiamente para fines perversos.

 

Dibujitos

Pensamiento Visual de David SibbetEn los dos cursos sobre aprendizaje-servicio que he estado impartiendo en Terrassa y en Girona propuse a los participantes que reflejaran sus ideas mediante dibujos esquemáticos, al estilo de las diapositivas con que suelo sintetizar los proyectos.

Ma ha animado a ello la lectura de un libro que me regalaron por Navidad: Se llama Pensamiento Visual y es altamente recomendable para todas las personas que nos dedicamos a dar clases o a conducir reuniones.

Siempre me ha gustado dibujar ideas de manera simbólica, me doy cuenta que cualquier dibujito ayuda en la concentración y refuerza la memoria. Además, ¡genera buenas vibraciones! y si el que dibuja se da maña, resulta un verdadero placer.

Flechitas escurridizasNo tengo un lápiz de esos que dibujan maravillas encima de una tablet, pero me resulta irresistible la herramienta del trazo a mano alzada. Con ella he dibujado en mis presentaciones flechitas escurridizas y números de silueta irregular.

A los compañeros de Terrassa y de Girona les dije que dibujaran la diapositiva de su proyecto de aprendizaje-servicio reproduciendo, incluso, las fotos que quisieran para ilustrarla. Aquí dejo algunas imágenes de su tarea creativa.

Y como una cosa lleva a la otra, una vez más, buscando la foto del libro que recomiendo, encuentro una web interesantísima: El arte de presentar, llena de buenas ideas para copiar.

 

Curs ApS Girona dibuixant

 

 

 

 

 

 

 

 

Dibuix ApS Portals de Salt

 

 

 

 

 

 

 

Dibuixets projectes ApS Girona

 

BusmeridianabcnCuando mi madre estaba en el hospital, mi padre me dió la targeta rosa que estaba a su nombre. Ten, me dijo, aprovéchala tú, porque ella ya no podrá hacerlo.

La targeta rosa era para acceder gratuitamente o con descuento a la red de transportes metropolitanos de Barcelona.

Yo, que nunca me había colado en el metro ni en el autobús, no supe resistirme a la tentación y me quedé la targeta rosa de mi madre, con la intención de empezar a usarla inmediatamente. Salí del hospital y tomé el autobus hacia mi casa. Iba lleno y me coloqué en el fondo.

Jamás, en toda mi vida, había coincidido con ningún revisor en el autobús. Pues bien, ¡precisamente el día en que cometo una infracción, sube una pareja de revisores y empiezan a pedir el billete a todos los pasajeros!

Me recorrió un sudor frío de vergüenza, mientras iba pensando cómo librarme del apuro. Uf, aquel día la suerte estuvo de mi parte. Los revisores se detuvieron justo un asiento delante del mío, interrogando a una señora que viajaba sin billete.

Ese fue el momento privilegiado en que me levanté despacio, con elegancia, y me dirigí a la puerta más próxima, aprovechando que el autobús iba a hacer una parada. Al bajar, entendí lo que había pasado como un aviso divino, como una lucecita de alerta acerca de lo que no debía siquiera haber intentado.

Pues bien, hace pocos días, justo al volver de la Carrera de l’Escola de Treball, después de correr sus 5 km a una velocidad superior a mi promedio, contenta y orgullosa de mí buena forma, otra lucecita de alerta vino a bajarme los humos y poner las cosas en su lugar.

Abrí un sobre grande, a mi nombre, del ayuntamiento de Barcelona. ¿Qué querrán?… Era una invitación amable y simpática a que solicitara formalmente mi targeta rosa… puesto que pronto voy a cumplir 60 años.

Estuve unos minutos fuera de combate. ¡Ostras, es verdad, tengo ya casi 60 años!

Si  el aviso de hace años fue divino de verdad, Dios se tomó su venganza conmigo… ¿Te crees muy joven? ¡Toma targeta rosa!

¡Brava Antonella!

Antonella Broglia¡No te pierdas esta miniconferencia de Antonella Broglia!: El espectáculo de la palabra.

Fueron seis minutos de auténtica inspiración, en el espacio “masterclass” del programa Alaska y Coronas, en el que Antonella reivindicó el poder transformador de la oralidad en una sociedad emborrachada de imágenes.

Yo también estoy saturada de ellas y noto cómo me he vuelto más impaciente y desatenta. ¡La cultura visual, con todas sus ventajas, también tiene contrapartidas!

Pero reconozco que ya no vamos a poder volver a la palabra-losa, la palabra hinchada, la oratoria ensimismada o sencillamente soporífera.

Necesitamos palabras que nos sacudan y nos hagan reaccionar. La palabra tiene que poder dignificar el sentido devaluado de espectáculo, que viene del latín spectare: “mirar atentamente”.

¡Que las palabras apasionadas, motivadoras, punzantes o luminosas nos devuelvan la atención perdida!

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