Caminar, descubrir y pensar

Foto grup BML març 2015

El domingo 1 de marzo participamos en la Barcelona Magic Line, la caminata solidaria de la Obra Social San Juan de Dios.

Nueve personas del equipo JAL recorrimos 30 kilómetros subiendo y bajando las colinas de la ciudad,  la sierra de Collserola y los barrios que descienden hacia el mar.

Cerca del castillo de Montjuich, unas adolescentes estaban haciendo una encuesta entre los participantes y me ofrecí a responder sus preguntas.

¿Usted porque se ha apuntado a esta caminata? Como no era cuestión de entretenerse mucho, les respondí sólo tres cosas: por pasar un día con los amigos, por hacer deporte y, claro está, por colaborar con la obra social.

Todo esto es lo que nos ofrece la caminata, sin duda, pero hay más.

Caminar es una técnica para pensar. Muchos filósofos la practican para liberar el pensamiento del sedentarismo mental. Caminando no sólo se desplaza el cuerpo, también la mente se mueve y explora.

Y lo he comprobado: durante las casi ocho horas de caminata resolví mentalmente unos cuantos temas pendientes de manera relajada y probablemente con más imaginación que si hubiera estado sentada frente al ordenador, seguro.

Pero, además, la caminata del domingo nos descubrió una Barcelona diferente. Por raro que parezca, yo nunca había subido al monte Carmelo ni a la Creueta del Coll… que ofrecen una vista espectacular de 360 grados sobre la ciudad.

Aunque la caminata está organizada para recoger fondos solidarios, nos regala a los participantes pequeños y grandes placeres.

 

Mirar la infancia

Observatori Infancia Hospitalet

Pensar es mejor que saber, pero no es tan interesante como mirar. Esta frase provocadora de Goethe podría resumir una de las actitudes básicas que han provocado la creación del Observatori de la Infància de L’Hospitalet de Llobregat.

Ciertamente, demasiadas personas piensan y hablan por los codos acerca de la infancia, sin mirar ni observar lo suficiente.

Sin embargo, mirar es clave. Como dice Alfons Cornella en Ganarse la libertad, el libro que escribimos juntos, no se puede descubrir sin mirar, y mirar no es ver.

Ayer tuvo lugar el acto de presentación de este Observatorio, una muestra más de la vitalidad asociativa de una de las ciudades -me atrevo a decir- con mayor capital social de Cataluña.

Podrían haber mirado cada una por su lado, pero las entidades que han creado el Observatorio dieron el paso de compartirlo – ¡segunda actitud básica! –  porque quieren mirar juntas, reflexionar juntas, elaborar juntas propuestas de mejora.

Tienen un objetivo común -la infancia- lo suficientemente poderoso como para querer complementarse sin absurdos protagonismos.

Sinceramente, creo que hace escasamente 15 años -bueno, tal vez 20 siendo optimistas- esto hubiera sido imposible en el mundo asociativo: de tanto mirarse el ombligo, no se levantaba la vista para observar lo suficiente.

 

Sufrir la perfección

Durante estas dos semanas estoy teniendo las tutorías individualizadas con mis estudiantes. ¡Siempre me iluminan rincones en los que pensar!

Una de las últimas reflexiones me la sirvió un estudiante de perfil perfeccionista. Se trata de un joven muy responsable y muy pasional, que dificilmente se siente satisfecho de los resultados que consigue.

Su tensión hacia la excelencia es sin duda positiva, pero frecuentemente le genera una angustia y frustración que tal vez no acaba de compensar.

Y esto le ocurre también cuando trabaja en equipo, porque su preocupación para que las cosas salgan bien le empuja a asumir el máximo de funciones para así controlar mejor el resultado.

En este punto le aporté dos ideas diferentes:

La primera es sobre el mismo concepto de excelencia. ¿Se puede considerar un resultado excelente el que se consigue a costa de que sólo un miembro del equipo cargue con todo el trabajo? Mmmm…¡va a ser que no!

La segunda es sobre el equilibrio entre satisfacción personal y excelencia. Es, sin duda, un equilibrio artístico, porque en definitiva se trata de poner el máximo de empeño en que la tarea salga estupendamente bien, al tiempo que se destierra todo sentimiento de estéril culpabilidad si las cosas no salen como está previsto.

En realidad, cuando uno se compromete a fondo en hacer las cosas bien debería comprometerse consigo mismo en disfrutar de la travesía pase lo que pase, aceptando si, a pesar de todo, no alcanza el puerto soñado.

¿No es, en definitiva, el tema del Viaje a Itaca?

Tres más dos igual no son cinco

En el debate acerca de cuánto debe durar la formación de los estudiantes universitarios no tengo las ideas muy claras, porque veo ventajas e inconvenientes en las dos posturas, la que está a favor del tres más dos y la que está en contra.

En cualquier caso, me parece sensata la postura de los rectores españoles de pronunciarse en contra de los cambios súbitos, sin valoración de la etapa anterior y sin tener en cuenta las consecuencias de la precipitación.

Para aclararme, estoy leyendo todas las opiniones que puedo  y últimamente me han llamado la atención los argumentos a favor de Eduard Vallory y los argumentos en contra de Fernando Trujillo que, prudentemente, sólo los refiere al grado de Magisterio.

No puedo estar más de acuerdo con Eduard Vallory cuando afirma que la función de los grados no debe ser preparar futuros profesores universitarios. Debe ser preparar buenos profesionales que con un grado de tres años bien aprovechado puedan ser cultos y laboralmente competentes.

Pero, al mismo tiempo, suscribo la opinión de Fernando Trujillo: Un logro fundamental del 4+1 actual ha sido aumentar las horas de Prácticum de manera considerable, lo cual implica – no me cabe la menor duda – mejor formación para el futuro maestro. Reducirlo sería un error, una clara involución.

¿Alguien está planteando reducir al tres más dos la carrera de medicina, o ésta se salva? Si ésta se salva, ¿alguna más debería salvarse? ¿Tan imposible es ponderar de manera diferente lo que se necesita en cada grado?

La verdad es que la primera vez que visité Colombia de la mano de la organización de enfermeras Proinapsa me llevé la impresión de que en gran parte su sólida formación en salud comunitaria -y no sólo en salud “clínica”- se debía a que la carrera era de cinco años y no de tres como entonces duraba en España.

Era un ejemplo de no despilfarrar cinco  años, sino de invertirlos en formar a los mejores profesionales.

Si tuviera que posicionarme en este debate, en el caso concreto de Enfermería yo me inclinaría seguro por cinco buenos e intensos años.

 

 

Mujeres resilientes

Susana Marato de Nova YorkHace poco me pidieron un artículo sobre la resiliencia y no me sentí capaz de escribirlo. Nunca estudié el tema a fondo y, aunque creo firmemente en él, no sabría como definirlo con un mínimo de rigor.

Sin embargo, me doy cuenta de que estoy rodeada de personas resilientes. En particular, de mujeres que experimentaron graves pérdidas en sus vidas y que consiguieron levantarse y tirar adelante.

¡Es un privilegio tenerlas cerca! Salieron del pozo con cicatrices profundas, claro, pero también reforzadas, más sabias y más empáticas. ¿Qué tienen en común mis amigas, las mujeres resilientes?

Sin duda, una fuerza interior desconocida incluso para ellas. Y también un círculo de amistades sólido y fiable: más allá del apoyo familiar se extiende el mapa de lo que los amigos son capaces de hacer por tí.

Hace bastante tiempo leí La amistad, de Francesco Alberoni, un libro que me reveló ese poder fantástico que tenemos las personas de tejer nuestras propias redes para protegernos y cuidarnos las unas a las otras.

No sé dónde puse el libro, pero si hoy lo encontrara ilustraría sus páginas las fotos de mis amigas las mujeres resilientes: Raquel, Montse, Eva, Nuria, Neus…¡tantas otras!.

Se lo regalaría a Susana, la amiga con la pérdida todavía muy reciente que descubre, día a día, su fuerza interna y la solidez de la red de amistades que ella ha sido capaz de tejer.

 

 

Hacia rutas salvajes

Hacia rutas salvajesMe ha fascinado Into the Wild, esta película triste y enorme, en sus paisajes y en sus personajes.

Basada en el libro de Jon Krakauer, narra la historia real de Christopher Mc Candless, un estudiante americano que emprende un viaje a la Alaska más salvaje, harto de la sociedad a la que pertenece, atravesando Arizona, California y Dakota del Sur.

En Alaska, su meta soñada, espera fundirse con la naturaleza y encontrar la verdad, su verdad, encarnando la frase de Lord Byron: no amo menos al hombre, sino más a la naturaleza.

Estos posts de Josefina Chalde y de Enrique Guillén reflejan muy bien la historia.

Aunque se trata de películas diferentes, no puedo evitar compararla con Náufrago, la película de Tom Hanks que todavía me resuena por dentro. En ella, el náufrago sufre la soledad aunque se adapta a ella, y no renuncia a volver a encontrar el afecto y la compañía.

Por el contrario, Christopher Mc Candless, a pesar de cruzarse con personas maravillosas, renuncia a ellas. Pero también renuncia a sí mismo, al no ser capaz de aceptar sus limitaciones y su necesidad vivir en compañía.

Demasiado tarde descubre que la felicidad sólo es verdadera cuando es compartida, una de las últimas frases escritas en su libreta.

Copiar es genial

exitoeducativo-madNo me canso de afirmarlo: copiar puede ser lo más creativo que podemos hacer en un momento dado.

¿Quien dijo aquello de que para ser original primero has de ser un buen copión? ¡Yo estoy convencida!

Las soluciones exitosas que otras personas y colectivos han descubierto, inventado o desarrollado son valiosas. Sería una insensatez descartarlas o despreciarlas simplemente porque:

a) “no son nuestras…”  (¿y qué?)

b) “no están adaptadas a nuestro país…” (¡pues para esto está la imaginación y la capacidad de transformación!)

C) “claro, ellos tienen más medios…” (¡sí, y cualquier otro argumento desmovilizador de este tipo!).

Por esto me parece genial el proyecto Social Innovation for Communities impulsado por UpSocial. La idea es bien sencilla y realista. Grosso modo consiste en plantearse tres preguntas:

Una: ¿Qué problemas tenemos aquí?. Dos: ¿Qué soluciones con éxito probado existen en el mundo?. Tres:¿Cómo se podrían adaptar aquí?

Ayer tuve la oportunidad de participar en el evento #Éxito Educativo organizado por esta iniciativa y tomé buena nota de todo.

Aquí tienes las soluciones innovadoras en el campo de la educación que han estado reastreando, entre las que cuentan, claro, el aprendizaje-servicio. ¡Un ejemplo de algo valioso que no inventamos nosotros!