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Puesto que en el 2017 no nos van a faltar motivos para llorar y lamentarnos, más nos vale acumular unos cuantos que nos hagan sonreír y nos empujen a mirar adelante.

He encontrado muchas buenas razones en el artículo Michel Serres: la humanidad progresa adecuadamente, de Borja Hermoso, sobre el filósofo francés, al que yo no conocía.

Serres afirma que vivimos como si estuviéramos inmersos en un estado de violencia perpetua, pero eso no es real en absoluto: en el siglo XXI muere más gente a causa del tabaco y de los accidentes de coche que por las guerras, la violencia y el terrorismo.

El ensayista sostiene que la humanidad vive en paz y en progreso a pesar de las evidentes, numerosas y sangrantes excepciones y facturas por pagar. Que Uganda, Botswana, Kenia o Etiopía tienen más esperanza y calidad de vida que hace 25 años a pesar de seguir masacradas por las injusticias. Que la investigación ya sabe cómo combatir enfermedades infecciosas que antes parecían fatales, aunque sigue muriendo gente. Que no hay guerras salvajes/globales en el mundo a pesar de la carnicería de Siria o los atentados yihadistas. Que la Edad Media o la Inquisición eran un poco peor que el siglo XXI.

Pero esta mirada de Serres no es la habitual. Los profesionales del desastre -como él los llama- los apocalípticos, los pesimistas viscerales, son los que monopolizan la interpretación de la realidad.

En el mismo instante en que se te ocurren y mencionas cosas positivas de esta caótica sociedad nuestra te cae encima una lluvia brutal de contraargumentos, cuando no de descalificaciones personales por manifestar tanta ingenuidad absurda o tanta falta de sensibilidad social.

Creo que los profesionales del desastre generan una gran tristeza y desmovilización. De hecho, la lectura del artículo  me ha recordado la lúcida afirmación de Toni Gutiérrez acerca de que Los tristes no ganan elecciones. Y los tristes tampoco cambian el mundo, porque creen que ya no es posible cambiarlo. Y ahí los tienes, cómodamente sentados en el sillón de su pesimismo.

Además, si como cita el artículo, el 81% de los simpatizantes de Donald Trump creen que el mundo ha empeorado en los últimos 50 años… ¿qué quieres que te diga? ¡ya tengo una razón más para creer lo contrario!

 

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