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Se presentaron 45 ciudades de 11 países y 3 continentes a la primera edición Premio Ciudades Educadoras 2016. Ganaron tres ciudades: una de Finlandia, una de Corea -¿te suena el tándem?- y… ¡tachín!, L’Hospìtalet de Llobregat, que, por si alguien todavía no se ha enterado, is my lovely city.

Le han otorgado el premio por su política educativa de impulso al aprendizaje-servicio. ¡Estoy asquerosamente orgullosa! Y también saboreando la satisfacción de saber que la ciudad se lo merecía de sobras. ¿Por qué? Por lo menos por estas 7 razones:

 

  1. Ciudad de alta complejidad social. Es la segunda ciudad más poblada de Cataluña con más de 260.000 habitantes en tan solo 12,4 Km2. La población inmigrante es del 19% pero en algunos barrios supera el 35%. La tasa de paro es del 16,5% y la renta familiar bruta es un 18% inferior a la media de Cataluña.
  2. Esfuerzo notable de construcción de capital social, en el cual el ayuntamiento persigue empoderar a la ciudadanía. El trabajo en red, cooperativo y de alianza entre centros educativos y asociaciones del barrio ha sido fundamental en el desarrollo del ApS. El ayuntamiento forma parte del grupo impulsor del aprendizaje-servicio de la ciudad, pero no lo monopoliza ni lo absorbe.
  3. Envergadura y extensión de los proyectos ApS en toda la ciudad. En el 2014/15, se han inventariado 106 proyectos estables de ApS, protagonizados por más de 2.000 alumnos de 44 centros educativos de primaria y secundaria colaborando con 70 entidades sociales y educativas de la ciudad (ONG, centros de personas discapacitadas, educación en el tiempo libre, residencias de gente mayor…)
  4. Impacto en la inclusión social de los jóvenes: El ApS ha conseguido que jóvenes recién llegados se incorporen a la dinámica de la ciudad. La Red Europea Sirius, a la que pertenece L’Hospitalet, ha calificado el aprendizaje-servicio como una de las buenas prácticas para la inclusión de los alumnos de origen inmigrante en la escuela y en la sociedad.
  5. Impacto educativo: El resultado educativo está mejorando notablement. El nivel de graduación de la Educación Secundaria ha experimentado un aumento del 70 al 79% y el nivel de alumnos con excelencia en las pruebas de acceso a la Universidad se ha multiplicado por 8. Este éxito es fruto de muchas y diversas actuaciones, pero sin duda el ApS contribuído a ello. Además, se observa descenso del absentismo, especialmente los días en que los alumnos hacen su trabajo comunitario,  mejora del nivel de convivencia en las aulas e importante descenso de la conflictividad.
  6. Ciudad pionera y abierta.  L’Hospitalet está cambiando el paradigma de la educación uniendo éxito escolar y compromiso social. Es visitada y reconocida a nivel estatal e internacional como un laboratorio de convivencia y ciudadanía. Al mismo tiempo, comparte, viaja, visita y aprende con otras ciudades y territorios.
  7. Voluntad política y visión a largo plazo:  El ayuntamiento apostó desde el año 2008 por impulsar el aprendizaje-servicio en la ciudad como política pública. En ese momento, casi ningún otro gobierno local lo hacía. Los responsables políticos vieron la oportunidad y el beneficio colectivo y apostaron por ello. No fue una moda pasajera, sino compromiso ciudadano. ¡Necesitamos ayuntamientos como éste!

¿Se lo merece o no?

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