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¡Qué bien me hace cantar! confesaba hace apenas unos días Alberto Croce en el encuentro de Nueva Tierra.

Alberto, cuánta nostalgia me trajo tu comentario… Yo también cantaba y también me hacía bien. Especialmente al empezar una formación. Era un momento estelar: de relax previo al esfuerzo; de compartir; de buen humor…

Sí, me da un poco de envidia que todavía tomes la guitarra y cantes. Yo dejé de hacerlo hace años. No me atrevo y no sé por qué… ¡cosas más arriesgadas y locas he hecho en el marco de una actividad de formación!.

¿Me he vuelto demasiado seria? ¿Tal vez temo que no me tomen en serio? Pienso que no es nada de eso: soy demasiado vieja para ser seria y para estar pendiente de la impresión que causo.

Se trata más bien de la aprensión de vivir el tiempo apresuradamente. Empecemos cuanto antes, que se nos acaba el tiempo… ¡Vaya estupidez! Muchas veces, cantar es lo mejor que se puede hacer para empezar a establecer buena comunicación. Mmm…¡Creo que voy a volver a cantar!.

Y como he llegado tarde a felicitarte por tu cumpleaños, quiero por lo menos compartir contigo una de las canciones que servían para iniciar un taller, una jornada o un curso con los educadores:

Cada dia surt el sol (Cada día sale el sol). Recuérdame que te la cante cuando nos volvamos a ver.

 

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