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¡Increíble luna roja la de anoche! Hay que ver cómo cambia todo cuando se enfoca con una luz diferente…

Justamente pensaba en esto durante el día, tras leer el impresionante informe de resultados de Desigualdad Invisible, un análisis comparativo entre adolescentes en riesgo de exclusión social y resto de estudiantes de la ESO elaborado por Fundación Adsis.

El nombre viene de la intención de los autores de sacar a la luz una realidad que en muchas ocasiones no puede ser vista o que en muchas otras se rehúye de ser vista, y que además no reconoce a los adolescentes la capacidad para tener los mismos derechos y oportunidades por igual.

El informe está clarísimamente sintetizado con una infografía muy eficaz, cosa que se agradece mucho. Y aunque el tema impactante es la desigualdad, tengo que decir que me ha sorprendido también la esperanza que revela el estudio.

La primera parte habla de las características genéricas de la Generación Z, es decir, de los adolescentes nacidos entre 1994 y 2010. Y las conclusiones son, a pesar de todo, optimistas:

  • Es una generación altruista, a la que la recesión y las políticas de austeridad han marcado sus valores.
  • Son más realistas y menos pesimistas que sus hermanos mayores y están más sensibilizados por cuestiones como la desigualdad económica y social. En su visión del futuro tienen en cuenta aspectos positivos y negativos.
  • Ven más difícil alcanzar sus aspiraciones, el 88% está dispuesto a esforzarse para lograrlas y creen en sí mismos para cambiar la situación.
  • Además -dato revelador- asocian autonomía a ser responsables de sus actos.

Ambos aspectos en los adolescentes, la desigualdad y la esperanza, los tenemos a oscuras y frecuentemente no vemos ni lo uno ni lo otro. Necesitamos faros como los de Fundación Adsis para darnos cuenta de la gravedad de las situaciones de desigualdad, pero también del tremendo potencial de nuestros jóvenes.

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