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Primer día de trabajo en Asunción, Paraguay.

Al final de la conferencia, tres chicas jovencitas del Colegio Americano se han acercado a charlar conmigo un rato.

Me querían explicar su proyecto de Service-Learning, y también preguntarme qué podían hacer para evitar que su próximo proyecto, la creación de un jardín en el colegio, desapareciera con el tiempo: ¡querían que fuera sostenible!

Les he dado tres ideas, a ver si se te ocurren más:

La primera: Identificad el jardín como el proyecto fijo y emblemático de un curso concreto, de manera que cada año toque, por ejemplo, a los alumnos de sexto. Para eso, claro está, hay que encontrar el profesor-tutor al que le va a entusiasmar la idea.

La segunda: Buscad colaboradores para cuando la escuela cierra. Personas que voluntariamente se presten a regar, podar, limpiar y mantener el jardín en vacaciones. Sino, a la vuelta se encuentra muy abandonado y es desmotivador.

La tercera: Aliaos con otra gente. Por ejemplo, una organización medioambiental, o algo parecido, que les guste vuestro proyecto, que os ayude y asesore a la hora de crearlo, que hable de él… En definitiva, que el proyecto ilusione a más gente y no sólo a vosotras tres.

Este diálogo ha sido al final de la tarde, en la que he estado presentando el aprendizaje-servicio en Juntos por la Educación.

Se trata de una organización de empresas paraguayas que forma parte de Reduca, la red latinoamericana por la educación. Su lema es “convertir la educación en una causa nacional”.

No estoy segura de si en España existe una red de empresas unidas por el mismo objetivo.  En su visión destacan:

Juntos contribuiremos para que todos los niños, niñas y jóvenes de 0 a 17 años del Paraguay, reciban una educación pública de alta calidad que les permita el acceso a un desarrollo integral y a un trabajo digno.

Pensando en las tres chicas del jardín…

 

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