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¡Qué difícil resulta construir una opinión fundamentada sobre el derrumbre económico y social de nuestro mundo!

Al final, una escoge qué y a quién creer y casi seguro que la opción no es cien por cien racional ni científica. Yo acabo recurriendo a Vicenç Navarro y a Juan Torres López y reconozco que me mueve sobretodo la adhesión ética a sus análisis políticos.

Lo de Grecia me revuelve las tripas y me averguenza. Me parece un tremendo fracaso de Europa y una repugnante victoria de la hipocresía, como denuncia Juan Torres López en su artículo Aplastar a Grecia para acabar con toda disidencia:

Ningún acreedor en su sano juicio impone a su deudor una estrategia que le impida generar más ingresos sino que procura que los genere en la mayor cuantía posible para que así pueda ir pagándole la deuda. La Troika, sin embargo, se empeña día tras día en imponer políticas que destruyen la capacidad de crear ingresos en la economía griega (las medidas recesivas que ha vuelto a imponer para llegar a acuerdos y que el gobierno griego ha rechazado con toda razón y sensatez).

No hace tanto tiempo -era mayo del 2010- se me saltaron las lágrimas con la apasionada intervención de Daniel Cohn Bendit sobre la ayuda económica a Grecia en el Parlamento Europeo… ¡Nada se ha corregido!.

Estos días me viene continuamente a la cabeza Vaixell de Grecia (Barco de Grecia), para mí una de las mejores canciones de Lluis Llach, creada en 1974. Adjunto la traducción de la letra que, sorprendentemente, parece inspirada y dictada en el momento actual.

Música de fondo para subrayar lo que no debemos olvidar: ¡no dejemos que el trueno hunde nuestra nave!

Si al amanecer veis salir una nave
besando las aguas del mar, cuna de los dioses,
hacedle señal, que pueda ver donde nos hallamos
y caminar con nosotros hacia el norte.

Si no lleva red, ni orza ni timón,
no penséis nunca que lo haya perdido todo,
que el pueblo siempre podrá hinchar las velas
y ganar olas hechas de miedo y sangre.

Nave que lloras igual que llora la mía,
que llevas la pena y el dolor que lleva la mía,
Nave de Grecia que no te hunda el trueno
hincha las velas que vamos al mismo puerto.

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