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¡Una cenita con 5 maravillosas mujeres da para conversar mucho y bien! Nos juntamos Belén Viloria, Cecilia Milesi, Xus Martín, Montse Pérez, Marisa Iturbide y yo con el único objetivo de intercambiar ideas y tender puentes.

Todas estuvimos de acuerdo en que la confianza es uno de los hilos imprescindibles para tejer redes. Marisa nos desveló la importancia de detectar en las organizaciones a aquellas personas concretas que tienen la capacidad de hacer crecer la confianza entre la gente.

Y esto no es tan fácil. A estas alturas del partido una ya tiene en su experiencia personal muchos fracasos y muchos éxitos. Por eso me atrevo a reflexionar y ordenar lo que para mí son 5 caminos básicos para construir confianza:

  1. Salir de nuestra zona de confort y escuchar atentamente. No cerrarnos en nuestro grupo de iguales. En los encuentros, mézclarnos. Y si no puede ser en los momentos formales, aprovechar los informales. No ayuda para nada el buscar siempre la conversación con los iguales y su compañía.
  2. No ceder a la primera teoría conspiratoria que nos pase por la cabeza si lo que percibimos nos disgusta, no lo entendemos o nos parece peligroso. Es demasiado fácil pensar en mala intención, en pequeños boicots, en ganas de fastidiar. Muchísimas veces esto no es así, sino que las personas que nos están disgustando están viendo la realidad desde otro prisma y están pensando en voz alta.
  3. Mostrar confianza antes de recibirla. ¡Hay que tomar la iniciativa!. Siempre me sorprende esta avaricia de esperar a ver qué hace el otro, lo siento. Si todos estamos esperando que “el otro” dé el primer paso para aclarar, suavizar, acercarse, entender, tender puentes… ¡esto nunca va a ocurrir!. En realidad, no importa quién de el primer paso.
  4. Tener cintura y no querer discutirlo todo de golpe. Es posible que tengamos razón y que las otras personas no estén en el mismo punto que nosotras para poder darse cuenta. Pero hay que tener paciencia, conceder y no querer ganar todas las batallas el mismo día y a la misma hora. No creo que esto sea igual a bajarse los pantalones. Es aceptar que las personas, afortunadamente, siempre somos más flexibles que las ideas.
  5. Buscar los elementos comunes cuando la cosa se caldea, repetir lo que nos une, enfocar el objetivo antes que la estrategia. Vale, puede ser que no estemos de acuerdo en algo, pero incluso así, se puede amortiguar ese desencuentro con los acuerdos que sí existen. Se puede incluso “pactar la divergencia”. Ostras, me encanta esta frase.

Bueno, en cualquier caso, ¡a mi no me sale a cuenta ser desconfiada!. Prefiero pasarme de confiada y llevarme de vez en cuando una decepción o, en el peor de los casos, una traición. Lo asumo, y vivo bastante más feliz.

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