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lo-que-el-dinero-no-puede-comprar SANDELComo dice la periodista Milagros Pérez Oliva, todos hemos caído en ella en algún momento. Lo explica en El dilema de los egoistas, un estupendo artículo escrito hace pocos días en El País.

En el mismo periódico y el mismo día, una entrevista con Michel J. Sandel, autor de Lo que el dinero no puede comprar. Los límites morales del mercado, venía a corroborar hasta qué punto la tiranía del mercado está interiorizada como normal en nuestras sociedades.

Lo que tienen los argumentos del dinero es que todo el mundo los entiende. Y eso es una enorme ventaja-trampa a la hora de argumentar.

El ejemplo clarificador que aporta Pérez Oliva lo hemos oído millones de veces por parte de sectores progresistas, acerca de la inmigración: Bienvenidos los inmigrantes, porque son beneficiosos para nuestra economía.

Si éste es el brillante argumento, bien, ¿y cuando no lo son, porque estamos en crisis profunda? Si usamos la misma lógica, deberíamos echarlos sin más contemplaciones.

Creo que deberíamos resistir la tentación de recurrir a supuestos beneficios económicos a la hora de defender aspectos como los derechos humanos, la justicia social, la educación o la calidad de vida.

Si lo hacemos, que no sea el “primer argumento”. Hablemos sin tapujos de valores, de ética, de lo que está bien y lo que está mal. Como dice Sandel, el dinero no es neutro.

No hay que esconder los argumentos económicos. Hay que ponerlos en su lugar, no sacarlizarlos.

 

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