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Bailando con atunes¿De dónde habré sacado yo esta leyenda urbana? ¿Qué tiene de verídica?

Bueno, pues no lo sé, aunque hace poco, rascando a San Google encontré esta versión futbolística, que no es exactamente la que suelo narrar en los cursos, habitualmente para cerrar la sesión y subir un poquito más la moral.

Ahora bien,  si non e vero e ben trobato, y la verdad es que es una historia con la que nos identificamos muchos. La cuento más o menos así, poniéndole un pelín de teatro:

Todos sabemos lo aficionados al atún que son los japoneses… ¡hasta el punto que están acabando con la población de atunes de medio planeta! Para poner remedio a este problema, unos científicos japoneses decidieron impulsar las piscifactorías de atunes.

La verdad es que les fue bien. Los atunes crecieron y se multiplicaron dentro de la piscifactoría. Sin que nada les molestara, engordaron tranquilamente.

Y eso fue otro problema, porque en realidad ¡engordaban demasiado! Su carne se volvió demasiado fofa y grasienta, y perdieron el buen sabor de los atunes salvajes.

Eso se debía a que no hacían ejercicio, no musculaban, ya que nada les presionaba: ¡no tenían depredadores! Demasiado tranquilos y sedentarios estaban.

Entonces los científicos tuvieron una brillante idea: poner un tiburoncito dentro de la piscifactoría. Lo suficientemente amenazador para que los atunes se espabilaran a correr y lo suficientemente pequeño para que no causara un daño excesivo.

Así lo hicieron y los atunes empezaron efectivamente a correr, a quemar grasa y a muscular. Recuperaron energía, carne prieta y buen sabor. Una pequeña amenaza les hizo mucho bien.

Eso nos pasa a nosotros también: las dificultades y las amenazas nos curten y nos musculan. Nos preparan para la vida. Cuando llegan, saludémoslas: son nuestros entrenadores personales.

Una de las últimas veces que conté esta historia fue en el Congreso de aprendizaje-servicio en Paraná (Argentina) el pasado mes de mayo. Un evento lleno de atunes fortalecidos por múltiples obstáculos.

Esquivados todos ellos, en este vídeo verás como al día siguiente los atunes organizadores -y algunos invitados- bailan para celebrarlo.

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