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Ayer estuve en Logroño con un grupo de personas obstinadas en mejorar la calidad de vida y la educación de las personas en La Rioja.

Esther dándole la vuelta como un calcetín a las prácticas de trabajo social en la Universidad de La Rioja.

Alba y María promoviendo, desde Inter Europa, la autonomía de jóvenes con discapacidad intelectual.

Juanjo desarrollando la cooperación y la solidaridad en la Fundación Proclade.

Raúl trabajando por la integración de chicos y chicas con altas capacidades en la Fundación Promete.

Y Raquel, Jesús, Fabiola y Ana moviendo, desde Nalda, iniciativas como el Panal, de protección del patrimonio; El Colletero, de promoción del empleo; el Casal Rioja, de cooperación internacional y economía solidaria…

Hemos estado hablando sobre aprendizaje-servicio y cómo hacerlo emerger, porque en La Rioja hay ya muy buenas experiencias de este tipo y el reto reside sobretodo en ponerlas en valor, darles nombre, sistematizarlas, divulgarlas…

No es casualidad que el APS brote aquí: es terreno fértil, donde se mezcla el talento y el compromiso, la creatividad y la generosidad. En definitiva, la fórmula mágica.

Y tampoco puede ser casualidad que, justo antes del encuentro, paseando por la ciudad, me encontrara con esta inscripción premonitoria, la frase de Thomas Alva Edison que sale en la foto:

Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.

De hecho, ¡ayer nadie nos interrumpió!

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